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Carla Suárez: “De pequeña me fijaba en Henin y Schiavone”

La canaria hace un balance del año en Marca Plus y explica algunas de sus metas a cumplir de cara a la próxima temporada.

Carla Suárez Navarro puso el broche final a una temporada fantásticas recibiendo la medalla de bronce al mérito deportivo por parte del Consejo Superior de Deportes, uno de los muchos temas que la canaria repasa en esta entrevista con los amigos de Marca Plus donde analiza sus inicios, su progreso y sus sueños de cara al próximo curso.

Medalla de bronce al Mérito Deportivo, una recompensa que llegó por sorpresa, nunca mejor dicho. “La verdad es que yo estaba viajando y, de repente, empecé a recibir felicitaciones en el móvil y yo no me había enterado. ¿Por qué me felicitan si vengo de casa?, me preguntaba yo misma. Lo recibí con la alegría de llegar a un sitio y que te den una noticia así. Es un premio que reconoce tu carrera y, tanto a mi como Xavi (Budó), nos sienta muy bien”, relata la de Las Palmas.

Se ha dado un gran paso adelante, ahora falta repetirlo y mejorarlo. “Me gustaría hacer un buen papel en los Grand Slam e intentar estar otra vez entre las diez primeras. Además, tengo un reto importante que le hace ilusión a cualquier deportista pues, en un año con los Juegos Olímpicos de Río, quiero intentar conseguir medalla. Serían objetivos muy bonitos y que están al alcance”, señala la actual número trece del ranking.

Aunque dentro de esa ambición también debe haber una lógica y tanto ella, como sus compañeras, guardan una reflexión en común. “Creo que sería interesante rebajar un poco el calendario, que sean menos semanas y menos torneos. Evidentemente, es un poco complicado porque hay muchas jugadoras, muchos intereses y muchos contratos de por medio”.

Volviendo tres lustros atrás, Suárez explica cómo empezó a enamorarse de su deporte. “Un año, en el colegio, salió el tenis como actividad extraescolar y me apunté sin más. Fui practicándolo y, a la edad de doce o trece años, me dieron a elegir entre el tenis y el baloncesto. Y aquí estoy. Recuerdo que me fijaba mucho en los partidos de Henin o Schiavone, que son tenistas que tienen el revés a una mano, como yo, y que no son muy altas. Es un perfil a tener muy en cuenta y son jugadoras que han logrado muchas cosas”, relata la segunda mejor española de la clasificación.

Pregunta trampa. ¿Cuál fue el mejor partido de su carrera? “Es complicado, pero si tuviera que decir uno de este año, diría las semifinales de Roma, contra Simona Halep. Disfruté muchísimo yo, pero también los aficionados. Ella es un jugadora que respeto muchísimo y, en ese momento, estaba segunda o tercera del mundo. Fue una victoria que me dio mucha confianza”, analiza la pupila de Xavi Budó.

Pero aparte de aquel encuentro, hubo otras grandes citas memorables con un tenis de gran intensidad, tal es así que ya no es extraño ver a los medios hacerse ecos de las batallas de nuestras chicas. “Poco a poco se la va dando la cobertura que se merece, aunque es cierto que, cuando hay resultados, siempre ayuda. Ojalá Garbiñe y yo también, demos más. El tenis en España se ve cada vez más, tiene más aficionados y todos se ilusionan cuando ven noticias en la televisión. Ahora nos falta lograr que se vea en los periódicos”, admite.

En su camino, todavía muchas guerras que disputar y, sin embargo, el mismo hándicap a mejorar un año más. “Al nivel que nos movemos nosotros hay mucha exigencia y el nivel mental es muy importante. Es evidente que se pueden mejorar cosas tenísticamente y en detalles, pero creo que el margen de mejora, en mi caso, viene por la parte mental”, afirma la tenista española.