Después de ganar seis títulos en Basilea es posible que las experiencias en el torneo de su casa ya no sean lo mismo para Roger Federer. Sin embargo, la séptima corona ha significado algo más que un simple trofeo para el helvético. Esta vez el rival era Rafael Nadal, en un partido que se resistía desde hacía 22 meses y una victoria que no llegaba desde hacía más de tres años. Ayer el suizo mató tres todos los pájaros posibles de un solo tiro y eso, se reflejó en la sala de prensa.
"Para mí jugar una final aquí contra Rafa ya era como ganar. Poder retarlo con 34 años es fantástico. Estaba muy calmado antes de la fina. Probablemente esta ha sido mi mejor victoria en Basilea, viví un sueño otra vez”, expresó Federer tras derrotar al español, algo que no sucedía desde la temporada 2011 en la Copa de Maestros.
"Esta ha sido una de mis mejores semanas en Basilea, teniendo en cuenta todo lo que he hecho durante toda mi carrera aquí. El partido fue muy equilibrado, tuve mis oportunidades en el segundo set pero él se defendió como lo hizo durante toda esta semana, jugó con más intensidad y potencia. Yo no diría que era una cuestión de tiempo porque él estaba desarrollando un juego muy sólido, pero en el tercero estuve más agresivo y apenas cometí errores en los momentos importantes”, explica el que a partir de mañana volverá a ser número dos del mundo, desplazando a Andy Murray en la clasificación.

Pero como no podía ser de otra forma, un triunfo ante Nadal solo puede lograrse con sufrimiento y constancia. Ayer tampoco fue diferente. “El último juego ha sido como una montaña rusa, pero estoy muy contento por cómo he jugado y por cómo he sacado. Sé que de revés estuve mejor otros días, igual que con mi golpe de derecha, pero el partido fue de una alta calidad, divertido y emocionante para los dos. Otra parte positiva que saco es que mi cuerpo se ha acostumbrado a soportar partidos consecutivos después de todas esas semanas en que no jugué”, subrayó el tenista de Basilea, héroe local un octubre más.
Además, Roger dejó una frase que a muchos les tocó de lleno el corazón, relacionado con la idea de jugar en el nuevo estadio que tendrá Basilea en el año ¡¡2018!! “Ojalá pueda estrenar el nuevo estadio reformado con 10.000 espectadores en Basilea y poder volver muchos más años aquí. Mi objetivo es jugar el mayor tiempo posible. Después de las victorias ante Kohlschreiber y Goffin me encontraba realmente cansado, pero ahora estoy ansioso por jugar”, reflejó el suizo, con ganas ya de debutar en el Masters 1000 de París-Bercy.

