"Creo que han sido las dos mejores semanas de mi vida, incluso de mi carrera. He jugado mejor tenis que nunca en estas dos semanas, además he logrado el doblete, de verdad, así es como lo siento". Así de seguro se mostraba Novak Djokovic tras conquistar el Masters 1000 de Shanghai ante Jo-Wilfried Tsonga y recordando su corona en Beijing la pasada semana, dos torneos que siempre se le han dado especialmente bien. De hecho, nadie los ha ganado en más ocasiones que él.
"La energía estuvo genial. No me he cansado, siempre tuve un montón de intensidad, de concentración, con un alto nivel de rendimiento desde el primer partido en Pekín hasta el encuentro de hoy. Estoy muy satisfecho con la manera en la que he jugado, es algo que me anima a seguir adelante y ojalá a mantener este nivel", define el serbio acerca de otra gira asiática magnífica en su historial.
Enfrente estaba Tsonga, uno de los cañoneros más peligrosos del circuito y, sin embargo, hoy parecía inofensivo. “La clave estaba en devolver todos los servicios que pudiera, porque Jo es uno de los mejores servidores en este deporte y lo ha demostrado en el segundo set y en algún punto de ruptura en el primero. En general me sentí siempre con el control sobre el partido, como si lo hubiera hecho todo bien: gané muchos de mis juegos de servicio de manera muy cómoda, y simplemente no le permití meterse en el ritmo y en el partido. Tanto hoy como en el torneo, me ha salido todo increíblemente bien".

"Obviamente, no quiero dejarme arrastrar por el éxito, porque quiero seguir jugando a este nivel durante muchos años, y sé que una de las cosas que tienes que hacer para seguir jugando a un alto nivel es mantener la determinación y estar comprometido con este estilo de vida que no es fácil viajando todo el tiempo", subraya un Djokovic que no se cansa de ganar. Seguramente se le haya olvidado ya lo que es perder.
"Por supuesto no puedo esperar ganar cada torneo, pero ahora ya tengo buenas oportunidades contra cualquiera, porque sé que me puedo ajustar al juego de cualquiera: jugadores que se vienen a la red, o jugadores que se quedan atrás, jugando plano o liftado. He jugado tantas veces contra tantos jugadores que con los años desarrollas esta especie de habilidad de ajuste", explica el hombre que ha disputado catorce torneos esta temporada, ha llegado a trece finales y ha levantado nueve títulos.
Para el espectador, el juego de Djokovic ya es una rutina casi perfecta que brilla cada domingo, aunque hay algunas modificaciones en pequeños detalles. "Creo que este año lo que he hecho bien es que no he esperado que otros jugadores tomen la iniciativa, lo he hecho yo primero, así que la calidad de mis primeros tiros ha sido mejor este año que nunca, creo yo, y esa es una de las partes principales de mi éxito en el juego", explica el tenista balcánico.

Por completar la armonía, Novak cumple hasta con la vestimenta cada vez que pisa suelo chino. Siempre de rojo. "Sé que es el color nacional de la suerte, así que es mi amuleto aquí y mi manera de respetar a este país y a su color. Cada año que he venido a China he sentido más y más apoyo y amor de mis fieles seguidores y tengo que mencionarlo una vez más porque de verdad que es algo especial, gracias a ellos he conseguido jugar así de bien y reunir la energía necesaria para salir ahí y sacar lo mejor de mí mismo", comenta el de Belgrado, que nunca ha perdido una final en este territorio.
El número uno tiene tiempo hasta para aprender el idioma local, algo que espera mejorar de aquí a doce meses: “Tengo que trabajarme más las frases porque he estado diciendo siempre lo mismo durante muchos años, así que espero que para estas fechas del año que viene me escuchéis decir un poquito más", concluye el número uno del mundo.

