Skip to main content

Djokovic suma y sigue

El serbio venció a un Bernard Tomic que ofreció una gran versión de tenis y se clasificó para las semifinales en Shanghái. Djokovic sigue imparable.

Novak Djokovic venció a Bernard Tomic por 7-6(6) y 6-3 en una hora y 29 minutos de juego y se clasificó para las semifinales del Masters 1.000 de Shanghái. El serbio sigue impenetrable, pero esta vez tuvo que batallar más de la cuenta ante un australiano peleón, aguerrido y con muy buen tenis en la primera manga. Djokovic buscará la final ante el ganador del encuentro entre Andy Murray y Tomas Berdych.

El primer set fue un deleite puro para todos los aficionados al tenis. Hubo guerra, lucha, mucho tenis de calidad, tiros ganadores, táctica, valentía, cabeza, errores y emociones por todo lo alto. Los dos tenistas estuvieron firmes con su servicio, a pesar de que cada uno lo cedió en una ocasión, pero lo divertido de la primera manga fue la soltura con la que salió el australiano a jugarle al extraterrestre.

Tomic tiraba paralelos, cruzados, se metía dentro de la pista, se plantaba en la línea y tenía la iniciativa en los puntos. Incluso más que Djokovic. Pero, claro, enfrente tenía a un hombre que más que un humano parece un robot. A casi todo llega, intenta devolver todo lo que le tiran, no se inmuta, no cambia el guión, no pierde estabilidad ni mental ni física... es de otro planeta. Porque si el ‘aussie’ tiraba un paralelo, ahí estaba el serbio que se estiraba, abría las piernas y volvía a forzar una pelota más.

El partido era tan parejo que el desempate parecía inevitable. Djokovic estaba en la línea de todo el 2015 pero algo más precavido a la hora de atacar. Se mostraba más conservador que de costumbre y ahí fue cuando Tomic se la empezó a creer, se metió bien dentro de la pista y empezó a llevar más la iniciativa del partido haciendo un tenis muy completo, jugando valiente, fallando relativamente poco para el riesgo que corría y moviéndose como un gato.

Djokovic no se había visto en tantos apuros ni en una igual en un set en toda la gira asiática. Desde el US Open que nadie lo forzaba a un tiebreak. Sin embargo, a la hora de la verdad, en el 3-3 del tiebreak y con la igualdad absoluta, el número uno del mundo no cometió un error más, se puso sólido como él suele estar y Tomic arriesgó un pequeño porcentaje más de la cuenta. Falló un paralelo por centímetros, una bola corta a la red y el set se definió en dos o tres pelotas que hicieron que el número uno se fuera al descanso con el set bajo la manga.

Ahí se acabo el encuentro. Djokovic se puso más agresivo, empezó a pegarle a la pelota con más intención y se le vio más suelto que en el set inicial. Del otro lado, Tomic lo intentó pero no pudo seguir el ritmo que impuso el extraterrestre. El australiano pagó el desgaste físico de la primera manga, estuvo menos fresco de piernas y mente y cometió más errores de la cuenta.

En un abrir y cerrar de ojos, el partido se llevo al terreno de Djokovic y el serbio se lo quedó por 7-6(6) y 6-1 en el set final. Con este resultado, el número uno vuelve a demostrar que está por delante de todos, que juega en otra liga y que a día de hoy nadie tiene la fórmula ni el tenis para poder siquiera sacarle un set.