Garbiñe Muguruza viene imparable en las últimas dos semanas. Tras su final de Wimbledon, la caraqueña cayó en una bache profundo de resultados, seguramente derivados de su ruptura con Mancisidor y la impresión que supone rozar la cima de un Gran Dslam. Con Sam Sumyk de su lado ha logrado final en Wuhan y por el momento, unas semifinales en China Open en Beijing que se está disputando. Sus gesto más felices han vuelto y asi lo ha mostrado en rueda de prensa, tras su victoria ante Mattek-Sands.
"Ahora solo quiero disfrutar un poco de esta victoria, tratarme bien el tobillo y descansar. Mañana tendré un partido duro seguro, pero saldré a pelear al máximo". Sigue con molestias Garbiñe en su tobillo, ocasionadas en las semifinales de Wuhan, la semana pasada. Ante su rival de mañana, la polaca Agnieszka Radwanska, quien lucha por meterse entre las ocho mejores, tiene un balance de tres victorias a dos, todas ellas logradas consecutivamente después de ir abajo en el histórico 0-2, con la victoria en las semifinales de Wimbledon como episodio más reciente.

A Muguruza no la sorprendió cómo se transcurrió el encuentro, dadas las particularidades que el juego de Mattek-Sands conlleva de serie. "Ha sido un buen partido. Bethanie es una jugadora muy experimentada en dobles que juega muy bien en la red. Al final ella tomó sus riesgos pero supe aguantar el aluvión y sacar adelante el partido".
Garbiñe tratará de colarse en la final del domingo y llegar a Singapur como cabeza de serie, dentro de un top-4 que parecía lejano tras sus derrotas en Toronto, Cincinnati, Nueva York y Tokio. La española puede ser una de las favoritas, después de la baja de Serena Williams del certamen de fin de temporada que reúne a las ocho mejores jugadoras del año.

