Un año después de su ausencia en el circuito, el torneo ATP 250 de San Petesburgo celebra que ya tiene un nuevo campeón: Milos Raonic. El canadiense, en su primera participación en el certamen, cerró una semana fantástica con triunfo en la final ante Joao Sousa (6-3, 3-6, 6-3) para alcanzar su primera corona del 2015, la número siete en su carrera como profesional. Sin Tomas Berdych en su camino, quien era primer cabeza de serie, y con un servicio inconmensurable, nadie pudo toser al de Podgorica sobre el cemento ruso.
Un dato sobrevolaba el techo de San Petesburgo cuando ambos contendientes entraban en el recinto indoor: Milos Raonic no sabía lo que era perder su servicio esta semana. Ni Donskoy, ni Robredo, ni Bautista lograron asaltar el saque del número nueve del mundo, a pesar de que entre todos llegaron a tener cuatro pelotas de break. Joao Sousa sabía que su aventura en la final pasaba por aprovechar esas oportunidades, aunque terminó perdonándolas como las víctimas anteriores. Raonic, fiel a su estilo, salvaba el peligro a base de cañonazos y luego confirmaba con una gran movilidad desde la línea de fondo. Así amarró la manga inaugural por 6-3.
Pero muchas cosas iban a cambiar en la reanudación. Después de perdonar varias ocasiones para encarrilar también esta manga, algo que siempre hay que evitar cuando juegas ante Raonic, el canadiense dejó una puerta abierta para las tablas. Era pequeña, pero por allí que pasó Sousa, quien no se conformó con ser el primer tenista del torneo en romperle el servicio, también quiso ser el primero en sumar un set ante el de Montenegro. Los que se preparaban para un segundo parcial rápido tuvieron que volver a sentarse porque ese 3-6 de vuelta a favor del portugués obligaba a aterrizar en el asalto definitivo.
Pero claro, en el momento de la verdad ya sabemos lo que pasa. Raonic salió enfadado con ganas de bajar el telón del espectáculo y, aunque le costó, terminó enterrando a su rival a ganadores y golpes de oficio con el tercer 6-3 de la final. Es el séptimo torneo ATP del canadiense, de los cuales, cinco han sido bajo techo, buena muestra de lo peligroso que es el pupilo de Ivan Ljubicic en esos últimos meses de actividad. Aquella final en Brisbane a principios de curso ya es historia; San Petesburgo, presente. Y Milos Raonic, si las lesiones le respetan, será el futuro de este deporte.

