Fue otro de esos partidos a los que Serena Williams añade su particular y recurrente cuota de dramatismo para sacarlo adelante. La menor de las Williams estuvo contra las cuerdas en el primer set. Cuando parecía condenada a solventar el encuentro con una nueva remontada, circunstancia muy común en esta temporada, Serena cerró en el tie break y pudo enderezar su cita con KiKI Bertens sin amyor complicación.
No hay mayor presión que la está soportando la campeona de 21 Grand Slams en este US Open. Serena Williams, que ha visto como su cuadro se iba despejando de integrantes del top-10 hasta la final, enfrentaba a la holandesa Bertens sin ese grado extra de temblor... o sí. Los acontecimientos pueden tener un giro inadecuado allí donde menos amenaza parece existir. La holandesa hizo su partido, esperando sus oportunidades. Como en el 99% de encuentros que compite Williams, la narrativa depende de ella.
La holandesa, que tuvo break arriba, con 5-3, para cerrar el primer set, fue de nuevo presa de la costumbre: la que deja a toda jugadora WTA en un extraño estado competitivo cuando está por delante. Cierren o no el set, sus rivales siguen quedando muy lejos de la victoria. La europea se dejó intimidar por los gritos de Serena, que igualó a 5 y tuvo que jugarse en la muerte súbita el primer parcial. Allí, un nuevo parcial de puntos en favor de KiKi dejó tiritando el tie break.
Bertens dominaba por 4-0 ... pero terminó cayendo. Serena se hizo con el set con ayuda de la cinta, celebró con evidentes caras de sufrimiento y tras un break y contrabreak en el tercer y cuarto juego del segundo set, el partido se decantó, como tantas y tantas veces, para la número 1. Williams cuenta cinco pasos para entrar definitivamente en la historia del tenis.

