1º El tenis en sí mismo no será suficiente para ti. Buscarás un ídolo.
2º Tu ídolo será Dios (o Diosa) aunque él no lo sepa, y por lo tanto tú actuarás como un fiel.
3º Tu fidelidad no será incondicional, o sea que tu dios, para conservar tu fe y tu santurronería, deberá cumplir con las obligaciones propias de su cargo, entre las cuales por descontado estará ser invulnerable y todopoderoso. Dicho de otra manera, tú como humano tendrás siempre derecho a un mal día, pero Él no. Ya ni hablemos de una mala época.
4º Harás la Guerra Santa, en tu propio nombre y representación, pintarrajeándote la cara con crayolas de colores y uniéndote a escuadrones del tipo de la ‘GENIE ARMY’; adonde irás llevando pancartas con mensajes de lo más novedosos y renovadores del viejo estereotipo del fan, como por ejemplo «GENIE FOREVER» o «GENIE I LOVE YOU».
5º También tendrás derecho a una identidad digital, y con ella trollearás a diestro y siniestro por toda la Internerd. Clonándote cuanto haga falta, cada vez que un admin te banee por ser un puto borderline cuya actividad principal es insultar empapado en bilis, igual que un frustrado envidioso que usa el tenis como excusa para desahogar sus instintos más bajos. Nada de lo que digas podrá ser utilizado en tu contra, porque dicho trollaco será anónimo.
6º Si alguna vez estás cerca de Él, lo que probablemente sucederá entre multitudes, actuarás como un buitre hambriento, a codazo limpio pisotoneando a tus iguales, para intentar ser tú quien logre pordiosear un autógrafo o idealmente un selfie. Aún así, incluso si consigues acercarte tanto, lo normal será que Él no se dé cuenta ni de que existes, o que te olvide para siempre durante el minuto siguiente. No es que Él pueda hacer otra cosa, pero aún así, si eso pasa, te sentirás como después de toda una juventud bajo la lluvia.
7º Sólo verás los partidos de tu ídolo/Dios, y sólo cuando no los hagan de madrugada, porque total no hace falta trasnochar para usar la sinrazón, que será lo que más utilices defendiéndolo. Aún así, dirás que ves mucho tenis, o acostumbrarás a utilizar cualquier tipo de frase-allanadora como por ejemplo «Yo llevo toda mi vida viendo tenis».
8º Si tus papaítos te apuntaron de pequeño a clases de tenis, aunque finalmente hayas sido más malo que la sarna y no te eches más que cuatro pachangas guarras de vez en cuando, dirás a todos los que nunca han jugado que ese es el motivo por el que no tienen ni puta idea de tenis y su opinión vale menos que por ejemplo la tuya.
9º Cuando leas estos Mandamientos sonreirás recordando a determinadas personas, igual que si estuvieras a salvo, sin darte cuenta de que en realidad tú también eres uno de ellos.
10º Podrás dudar de la virtud, la calidad y/o la verdad de cualquiera de los Mandamientos, así como desobedecerlos, pero no lo harás y si te preguntan por qué, responderás diciendo "Porque por algo son mandamientos".

