No fue una jornada tranquila para el primer cabeza de serie en Cincinnati. De nuevo caminó Djokovic entre dudas en su choque ante el talentoso David Goffin, al que tuvo que inclinar después de una reacción límite cuando el marcador dibujaba un 6-4 2-6 0-3 y servicio del liviano belga, que completó una hora de juego de enorme calidad. Novak volvio a recurrir a su capacidad de concentración para volver al partido y cerrarlo por pura intimidación.
Salió el balcánico a la pista con un punto mayor de continuidad y se hizo con un break temprano que tradujo en una ventaja de 4-1 que ponía por delante y en aparente calma su reciente irregularidad. Sin excesivos alardes pero con mejores sensaciones, parecía tener controlado el encuentro. Un break en contra en el séptimo juego desató como adelanto el gran tenis que posee Goffin, que no pudo acometer la remontada, cediendo 6-4 tras igualar a 4.
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— TennisTV (@TennisTV) agosto 20, 2015
El de Rocourt se soltó definitivamente en el arranque del segundo, haciendo muchísimo daño con sus cambios de dirección, buscando las líneas con su derecha paralela y cruzada. Atrevido y valiente para ejecutar tiros ofensivos, anticipando y llevando la iniciativa, Goffin halló al Novak más disperso, nulo al servicio -27% de puntos ganados con el 2º-. El serbió bajó al mínimo su concentración, relajó las piernas y se volvió romo en todos sus desplazamientos. La apatía invadió su tenis y comenzó a cometer dobles faltas por pares. El belga cerró la manga con doble break.
La cita no modificó su narrativa cuando dos nuevos breaks le daban al belga un 3-0 que dejaban al serbio completamente desubicado. Ese descanso sirvió de resorte. La diferencia de un Novak disperso y desorientado a otro que se ve obligado a echar el resto por exigencias de un guión de final oscuro se dejó ver en un solo punto. Djokovic activó su defensa a nivel experto, comenzó a deslizarse y abrir de piernas, intimidando a Goffin y cerrando el partido desde ese mismo momento.
En ese tramo, apenas falló una pelota, Goffin sintió el vértigo, cometiendo fallos de todos los colores, forzado por un Djokovic conectado a la pista. Del 0-3 pasó al 3-3 como un vendaval, pegó un grito de número 1 y salió airoso de otra nueva encrucijada. Remando partido tras partido, Djokovic sigue buscando su mejor versión, mientras avanza por su capacidad competitiva para remontar.

