Belinda Bencic está con confianza, segura de sí misma y con una dinámica positiva que la hace parecer imbatible a día de hoy. La joven de 18 años y flamante número 12 del ranking mundial tenía un hueso duro de roer en primera ronda de Cincinnati: Angelique Kerber. Dado que Bencic cuando se apuntó al torneo no estaba ni siquiera entre las 20 mejores del mundo, quedó con su ranking de hace seis semanas y le tocó en su estreno enfrentarse a una cabeza de serie. El sorteo quiso que Bencic (12º) chocará con Kerber (11º) en algo pocas veces visto en un cuadro profesional de tenis.
El partido acabó con 7-5, 6-3 para la reciente ganadora en Toronto ante una de las mejores del 2015 como Kerber, ganadora de cuatro títulos (Charleston, Stuttgar, Mirmingham y Stanford) en lo que va de temporada. Bencic superó un partido complicado no solo en el aspecto tenístico sino también en lo emocional y mental. Volver a la competición tras la mejor semana de su carrera, con la atención mediática que obtuvo y la presión de ser la jugadora ‘de moda’ parece que no fueron obstáculos suficientes para anteponerse a su verdadera arma: el tenis.

Belinda está atropellando a gran parte de las tenistas más importantes de los últimos tiempos. Las que eran sus ídolos hace unos años ahora son sus víctimas. Eugenie Bouchard, Caroline Wozniacki, Sabine Lisicki, Ana Ivanovic, Serena Williams, Simona Halep y Angelique Kerber fueron las jugadoras a las que Bencic borró de la pista en los últimos 10 días. De forma consecutiva se cargó a números uno del mundo, multicampeonas de Grand Slam y todas jugadoras que están o estuvieron dentro de las diez mejores del mundo.
Bencic es la actual sensación del circuito femenino, la chica que está impregnando aire fresco y nueva energía a los torneos. Sin miedos, sin prisas, con tenis, con argumentos y madurez continúa con su sabor de boca dulce y ya en segunda ronda espera poder alargar su racha de triunfos consecutivos ante ex top ten. Flavia Pennetta puede ser su siguiente presa.

