Se veía venir
OPINIÓN | Grigor Dimitrov rompe su relación con Roger Rasheed después de los malos resultados acumulados en este 2015. ¿Qué le espera ahora al búlgaro?
"Yo ya me lo veía venir", es lo que he dicho al ver la noticia de que Grigor Dimitrov rompía su relación con Roger Rasheed después de un año y nueve meses juntos. De la mano, los dos consiguieron grandes cosas en 2014 pero ya a finales del año pasado comenzamos a ver un cierto estancamiento en el tenis del de Haskovo, confirmado en este 2015 donde su mejor resultado ha sido las semifinales en dos ATP 250. Impropio para alguien de su nivel.
Tuve la suerte de poder entrevistar a Rasheed en Madrid y poder charlar con él durante 15 minutos. En ese tiempo, el australiano me comentó que nada más comenzar a trabajar con él le tuvo que educar. "Lo primero que hice con él fue enseñarle qué se necesita para ser un top 10. Incluso qué se necesita para ser un jugador top, para ganar Grand Slams y para ser número 1. Le eduqué. Una vez que entendió todo eso, pusimos en práctica todo el trabajo que se debe de hacer y trabajar el físico para ser más fuertes". Esa parte todos la vimos. Dimitrov se convirtió en un toro físicamente con el paso de los meses y poco a poco fue ganando torneos en varias superficies y comenzó a subir en el ranking rompiendo la barrera de los 10 mejores.
También me contó Rasheed que había cambiado el tenis de Dimitrov por completo. En sus inicios, Grigor era muy agresivo y según Roger se la jugaba demasiado, cometiendo excesivos errores. Era habitual ver a Dimitrov jugar un par de metros por detrás de la línea, algo que se diferenciaba bastante de lo que era él en su etapa junior, un jugador ultraofensivo. El búlgaro, a sabiendas del reconocimiento de Rasheed, tragaría y seguiría su método a pies juntillas pensando que el éxito acabaría por llegar. Pero no lo hizo.
Y no creo que esto haya sido producido porque el planteamiento de Rasheed estuviera equivocado (que puede que fuese así), sino porque creo que Dimitrov nunca creyó al 100% en este método. Creo que nunca se sintió confiado ni cómodo con este estilo de juego. El búlgaro ha sido muy responsable siguiendo las pautas de Rasheed que pasan por levantarse a primera hora de la mañana para entrenar, así como seguir una vida saludable en todos los aspectos, pero saltaba a pista y no terminaba de convencerse que jugando así pudiera llegar a ser el mejor.
Porque Dimitrov es un jugador con unas cualidades técnicas por encima de la media. A nivel técnico, Dimitrov está entre los 5 mejores del mundo, probablemente. Si a eso le sumamos que físicamente está fino y rápido de piernas, lo que le falla, claramente, no es otra cosa que la cabeza. Le falta creerse su tenis y creerse que puede derrotar a cualquiera. Se llame como se llame.
Esta ruptura se veía venir y viendo los resultados que venía cosechando en los últimos meses, donde apenas podía encadenar más de dos victorias seguidas y después de 13 derrotas en 33 partidos, creo que toma una buena decisión en tomar un camino diferente al que Rasheed le estaba marcando. Aún es joven y tiene tiempo para encontrar su media naranja y producir esa explosión que vimos de manera tímida el año pasado y que nos dejó la miel en los labios.
De la mano de un entrenador que le haga recuperar la agresividad que tenía en sus inicios, Dimitrov aún puede tener mucho que decir en el mundo del tenis. Ahora sólo le queda elegir bien dentro de las posibilidades que tiene. Quizás no sería mala idea para él contactar a Federer para pedirle consejo sobre el próximo coach que debe seleccionar, ¿no creéis?