El diario británico ‘The Telegraph’ ha publicado hoy una entrevista con Novak Djokovic realizada durante el pasado Masters 1000 de Roma. En ella, el número uno mundial profundiza en aspectos de su vida privada ajenos al tenis. La conversación ayuda a conocer mejor al Novak persona, al hombre que no vemos en la competición.
“Tengo un proyecto en mi mente sobre Nikola Tesla que llevaré pronto a cabo. Se trata de concienciar a la gente de lo mucho que contribuyó a la civilización del ser humano. Siempre estuvo muy orgulloso de su origen serbio y la gente no sabe mucho de él. Intento que la gente entienda que tenemos luz gracias a él”, reflexiona Djokovic.
La entrevista recuerda que, cuando Novak sólo tenía 12 años, pasó 78 noches en un refugio con su familia ante los bombardeos de los aviones de la OTAN. Sólo salía para jugar a tenis en el lugar del ataque más reciente, siguiendo la teoría de que era poco probable que los aviones bombardearan el mismo lugar dos veces seguidas.
Su entrenadora por entonces era Jelena Gencic, una extenista y exjugadora de balonmano a la que había conocido seis años antes. Gencic, fallecida el 1 de junio de 2013, relataba en una entrevista con Chris Bowers la capacidad de Novak para mantener la mirada centrada en ella cuando hablaban. “Eso me hizo pensar en seguida que era un chico muy diferente”, comentaba Gencic.
“Hablábamos de la vida en general, de música clásica, poesía… de todo. Ella se comportaba como mi madre”, recuerda Djokovic. “Debo mucha gratitud a mis padres porque todas las madres del mundo sobreprotegen a sus niños y yo era el primer hijo de la familia. Obviamente, necesitaba el permiso de mi madre para estar con Jelena y recibir su apoyo”, dice el número uno mundial.

“En Serbia, la gente siente que está por detrás y necesita esperanza, alguien que realmente les guíe. Desde que alcancé el top 10 mundial, mucha gente viene a mí, desde gente de la calle hasta políticos. Todos ellos tienen una cosa que decirme: ‘Sigue así, tienes a todo el país detrás de ti”, reflexiona Djokovic.
“Al principio, cuando era inexperto y todavía estaba formando mi carácter, sentía mucha presión y responsabilidad. A veces quizá me sentía forzado a decir ‘Serbia por aquí, Serbia por allá’. Siempre intentaba hablar de mi país. Ahora lo llevo con más facilidad. Disfruto estando en la primera línea de la poca gente que representa a Serbia en el mundo. ¿Cuántos tienen esta posición privilegiada?”, se pregunta Novak, cuyo proverbio favorito es: ‘Cuando nada hace daño, pon una piedrecita en tu zapato y empieza a caminar’.
La boda de Djokovic con Jelena Ristic y el nacimiento de su hijo Stefan han cambiado su vida para siempre: “Convertirme en padre es una gran alegría y me dio una gran satisfacción interior y una paz que necesitaba mucho. Esperaba que afectara positivamente a mi concentración en la pista y eso es lo que pasó. Siento que sólo puede traerme cosas positivas, y así es como me ha influido durante estos meses. Jelena es una de las partes más importantes de mi carrera tenística”.
Además, el tenista serbio admite uno de los requisitos para llegar a lo más alto: “Todos los deportistas profesionales exitosos tienen un ego fuerte. Lo necesitas y es una realidad. Pero cuando vuelvo a casa ya no se trata de mí, sino de esta pequeña criatura que es el ángel más bello y la cosa más bella que nos ha pasado a mi mujer y a mí. Una vez que atravieso la puerta (de casa) todo se centra en la familia, y eso es algo que me aporta el equilibrio y serenidad que todo hombre necesita”.

Cada vez que compite en Wimbledon, Djokovic visita frecuentemente el templo budista Buddhapadipa, cerca del All England Lawn Tennis Club: ”Me gusta pasar tiempo en el parque y escuchar los sonidos tranquilos del agua y ver a la gente relajarse en conexión con la naturaleza”.
Durante su tiempo libre, Novak también desconecta viendo programas de la televisión estadounidense como ‘The Flash’: “Necesitas tener un filtro, algo que aparte tu mente del tenis, te relaje y te haga recargar baterías para que al día siguiente puedas estar motivado para entrenar y hacer las mismas cosas otra vez. Si estás completamente metido en el tenis y no tienes vida social u otros intereses, es muy difícil mantener el deseo de ganar”.
“Si quieres alcanzar las cotas más altas en un deporte tan exigente, necesitas ser capaz de acercarte a todo y satisfacer tus necesidades a nivel emocional, privado y profesional. Ahora me estoy dedicando, no sólo al tenis como hice durante casi toda mi vida, sino también a mi familia, mi mujer y mi hijo, y a ganar la lucha contra mi propio ego”, confiesa Djokovic. Así desnuda sus sentimientos el mejor tenista del mundo.

