El partido más loco del domingo acabó, como no, en las manos de uno de los hombres más irregulares del circuito. Fernando Verdasco sorprendió a propios y a extraños sentenciando a su amigo Rafael Nadal en el Miami Open (6-4, 2-6, 6-3) y accediendo a los octavos de final por tercera vez en su carrera. Momentos duros para el número tres del mundo que sigue sin dar la talla en torneos de pista dura. Por la otra parte, Verdasco repite la mejor actuación de su carrera acorralando al hombre que le llegó a batir trece veces de manera ininterrumpida.
Ambos comenzaron muy seguros desde la línea de saque, metiendo la mayoría de primeros servicios y ganando los juegos cómodamente por 40-0, como mucho 40-15. Hasta que llegó el 4-3 a favor de Verdasco y su raqueta se encendió. El madrileño hizo break y rompió el partido a su favor, en su mano estaba cerrarlo en el juego siguiente. Pero entonces, ocurrió. El día de la marmota se instaló en la cabeza del número 34 del mundo y dejó escapar el set cediendo su saque. Algunas coletillas como "ya estamos", "otra vez lo mismo" o "siempre pasa igual" empezaron a arder por las redes sociales ,pronosticando cómo acabaría esto. Puedo asegurar que ninguno acertó.
Verdasco no le dio la espalda al set y, ayudado por algunos errores garrafales de Rafa -mucho tiro no forzado y varias cañas- volvió a romper su servicio para apuntarse el primer parcial (6-4). Nadie hubiese imaginado este desenlace, pero esa es la baza con la que siempre juega el español, que es impredecible hasta el último suspiro. La marmota despertó en la mente de Fer y el primer set ya lucía su nombre. Ahora faltaba lo más difícil, mantener esa ventaja.

Las alarmas se encendieron en el organismo de Nadal, habilitado para cargar los golpes de emergencia en caso de que la situación se ponga adversa. El balear ganó en seguridad desde el fondo y comenzó a meter más ganadores, a la vez que su oponente descendía su rendimiento cambiando la varita con la que había hechizado en el primer set por un palo que apenas podía aguantar las embestidas del número tres del mundo. Doble break para el manacorense que ponía las tablas en la pista Stadium (6-2), dejándolo todo abierto para el último set. Las tablas eran justas y el vencedor se decidiría en la escena final.
Quedaba una pieza por publicar, pero ésta ya no se escribiría con la raqueta, la pelea ya era puramente psicológica. Rafa, como siempre en este tipo de disputas, partía como favorito al triunfo, conocido en todo el globo por su fortaleza mental. Pero allí se planto Verdasco, recuperando las sensaciones del arranque del encuentro para colocarse 4-1 con su tenis profundo y desgarrador. El madrileño estaba en su salsa y el objetivo se acercaba cada vez más, solo había que firmarlo.
Por fin llegó el momento crítico, el de cerrar el partido. Ese en el que ningún tenista del mundo se libra de su cita con el miedo. Si hablamos de Verdasco, la reunión era más que segura. Pero no, esta vez la marmota no formó parte de la obra, era el momento de demostrar que la experiencia de tantos años en el circuito había servido para algo. Finalmente 6-4, 2-6, 6-3 y segunda victoria consecutiva de Fernando sobre Nadal. Los 15.000 espectadores de Crandon Park se quedaron sin respiración.
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— TennisTV (@TennisTV) marzo 29, 2015
Tantas veces lo tuvo en la mano que alguna día tenía que ocurrir, igual que en Madrid hace tres años. Nadal guardó las garras cuando más le hacían falta y lo acabó pagando con una derrota muy dolorosa. El balear, que perderá su puesto en el podio de la ATP, volverá a España para preparar la gira de tierra batida que tanto añora, mientras que Verdasco se enfrentará en octavos de final a Juan Mónaco que derrotó a Guillermo García-López.

