Marian Vajda, casi una década guiando a la leyenda

Djokovic camina directo hacia el olimpo. En todos estos años, desde 2006, siempre le acompañó su mentor, el eslovaco Marian Vajda

Alejandro Arroyo | 24 Mar 2015 | 17.50
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Novak Djokovic conquistó en Indian Wells su 50º título ATP. El serbio está a escasas semanas de pasar a Rafa Nadal en semanas como número 1, acumula 8 Grand Slams y únicamente Roland Garros lo separa de la máxima gloria que sólo siete tenistas comparten: ganar los cuatro grandes alguna vez. Todo lo que es hoy el de Belgrado fue alguna vez apuntado, pero a su lado, para lograrlo, siempre ha estado el mismo referente, el eslovaco Marian Vajda.

El potencial de Novak, a todas luces congénito, era y es idílico para la práctica del tenis: swings amplios y potentes, perfecta envergadura, buena movilidad y capacidad ofensiva basada en sensacionales golpes de fondo, especialmente su revés. A ellos se refirió desde el primer momento -2006- y en numerosas ocasiones, Toni Nadal, del que llegó a decir que tenía más potencial que el propio Rafael y cuyas alabanzas dejaban ver que por propio gusto personal, Novak era para el tío del español, un futuro número 1 y el "próximo rival" en los años siguientes a aquellas fechas.

En ese 2006, cuando el balcánico contaba con 19 años, un no demasiado destacado ex-jugador, el eslovaco Marian Vajda, toma las riendas de la carrera de Novak, con una progresión prácticamente constante, logrando su primera final en un mayor con 20 años -US Open 2007- y su primera victoria en un Slam con casi 21 -Melbourne 2008-. Vajda recuerda que el trabajo de mentalización con respecto a las ambiciones de su discípulo hubo de ser constante, sobre todo cuando cayó con Jurgen Melzer en Roland Garros 2010. Entre 2009 y 2010, Novak y Marian marcaron una línea roja sobre lo que había que comenzar a hacer.

"Ahí comenzó el cambio de tendencia, sobre todo mentalmente. Después de esa derrota, se convenció de que tenía que trabajar más duro. Yo empecé a trabajar con Novak en 2006, y recuerdo que Novak estaba pensando constantemente en ser número 1. "¿Cuándo?¿Cuándo?¿Cuándo?" me decía tras ganar en Melbourne '08. Le dije que se necesitaba tiempo, trabajar en esto, en esto y en esto. Si permanecemos juntos y trabajamos, todo llegará".

"Le dije que no se precipitara, pero en 2009 tuvo un año de muchísimo altibajos y comenzó a dejar de creer. Perdió la confianza en su servicio y su drive. No despedía apenas potencia con ellos; no le corrían sus golpes. Llamamos a Todd Martin para que le ayudara pero no funcionó. El tema era una cuestión mental y técnica".

Novak se acercó al top-3 en una época en la que Rafa Nadal y Roger Federer estaban en estados de plenitud o semiplenitud - "(...) he tenido que ganar 43 partidos consecuivos para ser número 1 en esta era"-, por lo que domar la ansiedad fue algo fundamental para esperar su oportunidad. En el sendero hacia la cima, Vajda trabajó con Novak en todas direcciones. Mejoró su físico, aumentó su hambre y dieron forma al potencial del que Toni Nadal advertía. Su técnica y su táctica mostraron un tremendo cambio.

El serbio, ya con 22-23 años, siendo consistente desde el fondo, golpeaba con mucho arco en sus golpes. Jugaba más retrasado, dejaba entrar mucho a la pelota, tomándolas con prudencia, más allá de su revés montado ofensivo. Su cuerpo se movía demasiado en cada tiro, sus pies se abrían y sus tiros se descompensaban mucho más de lo que es su juego sobre la línea de fondo a día de hoy.

Mucho más ordenado en la métrica de sus pasos, Novak golpea con garantías tanto en flexión como estirado y parado, generando similar potencia, muchas mejores direcciones y con una mucha mayor anticipación en cada impacto, ganando tiempo al ciclo de cada bote. Su iniciativa en casi todas las pistas del mundo, desde 2011, es la mejor del circuito. Su drive, no tan natural y más irregular que su revés, también tuvo una tremenda mejoría a partir de 2009.

Con el eslovaco vigilando, Novak es hoy un jugador prácticamente perfecto desde el fondo de la pista. Un jugador hecho a la época con la que convive, dominador del circuito en tres de los últimos cuatro años, arrancando 2015 con mayor autoridad que en 2014. Con Becker compaginando las labores de dirección, Novak ha tenido en su mentor eslovaco al artesano que cinceló su indomable carácter y su técnica actual. Marian Vajda, como Toni Nadal en el caso de Rafa, irá asociado siempre al nombre de Novak como en pocas ocasiones a lo largo de la historia.