No todos los tenistas se centran únicamente en el dinero y Caroline Wozniacki es una prueba de ello. Después de ser derrotada en la final del US Open ante Serena Williams, mientras bromeaba con ella y con el público diciendo que la campeona le debía un par de copas por haberla ganado, la danesa se llevó el trofeo, recogió sus cosas y se metió en un coche que la portaba al hotel. Casi treinta minutos después, la tenista recordó que no había recogido su cheque de finalista por lo que el coche tuvo que dar media vuelta.
Los que conocen a Caro comentan de ella que no mira absolutamente por el dinero. Que cada uno lo tome como que tiene tanto como que le da igual o como que prioriza otras cosas en su vida. Tobias, el agente de Wozniacki dice de ella que nunca mira las cifras de los contratos que firma y que para ella lo más importante es jugar "para ganar títulos y no para ganar dinero".

Monica Langley escribe este artículo en el Wall Street Journal y muestra cómo la danesa mira más otros aspectos de su vida que lo que podría generar a través del marketing y de su imagen. Su agente, junto a su padre, es el que se encarga de todos los temas de sponsors y contratos y comentan que para ella no quieren una empresa que la trate como "una mascota", ellos prefieren "una gran empresa que la siga patrocinando a largo plazo, incluso cuando ella ya no se dedique a esto del tenis". Su padre la defiende y dice sobre ella que "no es una top model, ella tiene una mente empresarial. Ella es lea, disciplinada y muy trabajadora".
Langley explica con detalles cómo Caroline se mueve más por sentimientos que por dinero. A la edad de 10 años, la danesa llamó ella misma a Adidas y firmó su primer contrato de ropa con la compañía alemana. Tres años después, cuando la pequeña Caro comenzó a ganar muchos torneos, Nike vino a ella y firmó un nuevo contrato, ésta vez con la compañía norteamericana. De nuevo, tres años después y tras ganar Wimbledon en categoría junior, Wozniacki le pidió a su agente Tobias cerrar el contrato con Nike y volver a Adidas ya que según ella "estaban más cerca de su corazón al ser los primeros que confiaron en ella". Desde entonces, Wozniacki sigue con Adidas.

A pesar de que McIlroy cancelara la boda a pocos meses de la celebración, no oirás a Wozniacki decir malas palabras sobre él, todo lo contrario. Otra prueba del corazón que posee la danesa.
Carolina sueña en el futuro con tener una familia con muchos niños y su propio negocio de moda. Ella tiene claro lo que quiere para su vida y aunque su padre y su agente le explicaran lo malo que sería para ella y su tenis correr la maratón de Nueva York, ella lo tiene muy claro: "me viene desde el corazón hacerlo". No hay más que hablar.
Y mientras su padre y su agente, sentados todos en la mesa con ella, le hablan sobre los nuevos contratos que ha podido conseguir gracias a sus buenos resultados en las últimas semanas, Caroline hace un paréntesis, se levanta y exclama: "¡Quiero mi chocolate!", y se dirige hacia el closet del que saca una gran tableta de chocolate. Ella misma explica a todos que esa tableta fue un obsequio de Roger Federer y que el suizo se lo puso en su taquilla del US Open y comenta lo difícil que fue para ella esperar hasta el final del torneo para poder comérselo. Y es que... así es Caro.

