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¿La última gran oportunidad de ganar un Grand Slam de Roger Federer?
El suizo afronta desde este lunes la posibilidad de ganar el que sería su 18º título de Grand Slam, ¿lo conseguirá?
A un mes y medio de cumplir los 32 años, Roger Federer afronta en Wimbledon la que puede ser la última gran oportunidad de conseguir un título de Grand Slam.
Cuando Roger Federer salte a la una del mediodía londinense a la Centre Court de Wimbledon, saltará a la cancha alguien más que un simple tenista. Lo hará el que es posiblemente el mejor jugador de la historia del tenis, casi seguro del torneo y por ende, de la hierba. El hombre que cuando se retire marcará un antes y un después en el deporte de la raqueta, tanto por sus logros como por la forma de hacerlo y la estética de sus golpes. El genio que compite con la ilusión de conseguir igualar a Rafa Nadal como el único tenista capaz de ganar ocho veces un mismo Grand Slam, el maestro que busca su 41ª presencia en cuartos de final de un Grand Slam (igualando a Jimmy Connors) o el 18º título grande.

Pero más allá de que las miradas estén centradas como es lógico en los récords del vigente campeón de la cita tenística más antigua del mundo, quien por cierto cumple 57 presencias en majors (por las 70 del récord de Fabrice Santoro), serán muchos los que se pregunten: ¿es realmente esta la última oportunidad de conseguir levantar un Grand Slam para Roger Federer?
Y es que a sus casi 32 años (los cumplirá el 8 de agosto) y a pesar de que el nivel de juego sigue siendo más que notable, son ya muchos los que empiezan a cuestionar si está el actual Federer preparado para derrotar a los Nadal, Djokovic, Murray y compañía en partidos a cinco sets que se prolongan durante dos semanas de competición.
En tierra, sin duda, es donde más difícil parece tenerlo. A lo perjudicial que es la superficie más lenta del circuito para sus golpes, se une que la arcilla requiere un gran despliegue físico y que existe un dominador con mano de hierro en los últimos años como es Nadal. En pistas rápidas, sus golpes son más efectivos, pero aquí encuentra un grave problema: hay una mayor competencia pues hay muchos tenistas capacitados para vencerle (Berdych, Tsonga, Del Potro además de los Murray, Djokovic o Nadal) y además se requiere contar con un gran fondo físico pues son muchos los encuentros que se alargan por encima de las cuatro horas.
Por ello, la idoneidad de la pregunta: ¿es realmente la hierba la única superficie donde aún puede ofrecer garantías para levantar un grande? En el césped británico levantó su último Grand Slam y el único en tres años y medio y consiguió la que hasta el momento es su última final de un major.
En el pasto londinense, los puntos son rápidos, también y como consecuencia de ello los partidos. Su adaptación perfecta, sus golpes plenos de efectividad y por si fuera poco, es la superficie que "menos dominan" Djokovic y Nadal, dos de sus principales rivales. En ese sentido, mientras el sube sus prestaciones, los otros la bajan, aunque sea muy ligeramente.
Cierto es que el cuadro no le permite muchas alegrías pasados los octavos de final y que le ha tocado en suerte medirse posiblemente a Rafa Nadal en unos hipotéticos cuartos, pero también sabe que si existe una superficie donde puede jugar de tú a tú con los mejores sin miedo al desgaste es en hierba.
Decir que es la última oportunidad puede parecer exagerado, pues el suizo es uno de esos tenistas a los que jamás hay que dar por muerto pues han sido muchas las ocasiones en las que ha remontado el vuelo cuando nadie lo esperaba. Sin embargo, decir que contará con muchas más también podría ser muy atrevido.
¿Quién es el máximo favorito?
Dicho esto, lo que está claro es que el Wimbledon de este curso es uno de los más abiertos de los últimos tiempos. Es difícil aventurar un campeón, incluso el nombre de los dos finalistas. Djokovic es el número 1, el que mejor cuadro parece tener, pero su adaptación a la hierba es una incógnita y es un jugador que nunca ha sido capaz de vencer a Federer o Murray en hierba. Nadal es aún un mayor interrogante. Vuelve al césped tras la decepción del año pasado y lo hace sin rodaje, lo cual aumenta las dudas sobre sus prestaciones en césped, superficie que por otro lado es en la que menos cómodo se encuentra.

Murray sí cuenta con rodaje previo y gran facilidad para jugar en pasto, pero nunca ha ganado en Wimbledon y su conservadurismo en ocasiones le ha hecho perder partidos que no debería en un suelo que castiga a los defensores y premia a los atacantes. Atacantes que sí son dos hombres con experiencia y armas para alcanzar una final de Grand Slam como Jo-Wilfried Tsonga o Tomas Berdych, a los que además la hierba les viene como anillo al dedo a sus saques y golpes planos.
En este contexto y en tal variedad de nombres, por supuesto también entra Roger Federer. Como un favorito más, el máximo favorito o lo que ustedes quieran. Dentro de dos semanas, saldremos de dudas.