¿Debería haber un Masters 1000 de hierba?

¿Sería positiva la inclusión de un Masters 1000 sobre césped? Actualmente, ni siquiera hay ATP 500 en la superficie.

La temporada tenística cuenta con nueve torneos ATP de la máxima categoría, conocidos como Masters 1000 por la cantidad de puntos que entregan al campeón del evento. La disciplina cuenta con tres superficies fundamentales: hierba, cemento, arcilla. No obstante, la distribución de fechas anda lejos de ser equitativa. De los nueve torneos del citado calibre, tres tienen lugar sobre tierra batida (Montecarlo, Roma, Madrid) y seis se celebran sobre cemento: al aire libre (Indian Wells, Miami, Canadá, Cincinnati, Shanghái) y bajo techo (París-Bercy). ¿Qué espacio queda para la hierba, una superficie sobre la que antaño se disputaban tres de los cuatro Grand Slams? Marginal.

En Punto de Break abrimos el debate sobre la posibilidad de implantar un gran evento de césped previo a Wimbledon. Una realidad que brilla por su ausencia en el estado vigente de cosas.



Mirando al panorama actual, con apenas dos semanas de competición entre Roland Garros y Wimbledon, la circunstancia podría suponer un problema: establecer un torneo obligatorio la semana posterior a un Grand Slam (en caso de ser situado justo después de París) o insertar una cita de obligada asistencia la semana previa a un major, cosa que no ocurre en ningún caso en estos momentos (si fuese inmediatamente anterior a Londres). En el primero de los escenarios, hemos visto muchas veces los quebraderos de cabeza que suponen, por ejemplo, las eliminatorias de Copa Davis celebradas cinco días después del US Open entre los grandes jugadores. En el segundo, no son muchos los tenistas con vistas a coronar grandes torneos que compitan los días previos al arranque de un Grand Slam.

Pero, ¿qué pasa a partir de 2015? ¿No sería un escenario planteable en el momento en que la cantidad de tiempo disponible para competir en hierba se extienda? Desde esa temporada en adelante el circuito masculino va a contar con tres semanas entre Roland Garros y Wimbledon. Es decir, una semana adicional para preparar Wimbledon. Y, por ende, potencial margen adicional para establecer torneos sobre hierba. Podría ser el momento para introducir un evento de mayor calibre que otorgue cierta entidad a la gira, al margen del Grand Slam que corona el periplo en la superficie.

No se trataría de una medida para atraer a grandes jugadores. A fin de cuentas, los eventos tienen en sus filas un granado abanico de nombres de élite debido a la escasez de citas para preparar Wimbledon. Esta semana vemos cómo los torneos de Halle y Queen's cuentan con seis top20 cada uno en sus cuadros (Nadal, incluso, tenía previsto jugar en la Sajonia alemana). Atracción, aunque sea por necesidad, hay hacia tales torneos. La propuesta sería orientada en el sentido de otorgar mayor peso en materia de puntos a la hierba.

Al margen de ser una gira corta, el césped cuenta con una categoría de eventos mínima. Apenas 5 de las 60 citas ATP de las temporada tienen lugar sobre hierba (Halle, Queen’s, Hertogenbosch, Eastbourne y Newport). Y todas ellas, sin excepción, pertenecen al estrato más bajo de la disciplina: ATP 250. Ni siquiera hay un ATP 500 –modalidad de calibre medio- en todo el curso celebrado sobre verde. En ese sentido, aprovechando el mayor número de fechas disponibles para competir en hierba podría ser una oportunidad para madurar eventos de gran peso en la superficie.

La cuestión que se abriría es cómo introducir un Masters 1000. ¿Añadiendo un evento de tal categoría? ¿Sustituyendo uno existente por una nueva ubicación? ¿Cambiar las fechas y la superficie de un evento vigente? Un debate con muchas aristas en una disciplina siempre a cuestas con la elaboración del calendario.

Cierto es que los especialistas en tal tipo de pistas han venido desapareciendo con la ralentización/homogeneización de las pistas. Es una realidad que ha contribuido a que las grandes figuras sean solventes en todo tipo de superficies. ¿Es una casualidad que de siete tenistas que han completado el Grand Slam en toda la historia, dos estén en activo –y teniendo a Djokovic a un paso de lograrlo-? Es cada vez más extraño encontrar jugadores cuyo rendimiento se limite a un tipo concreto de pistas. Por ello, tal decisión de incluir una cita de calado en la superficie no sería una ventaja hacia un sector determinado de jugadores, pero sí un cierto paso hacia una mayor 'democratización' por suelos en los grandes eventos.

Es la época del cemento. Donde incluso la arcilla va perdiendo terreno. Y cada vez queda menos espacio para la hierba. Es una superficie cuyo mantenimiento es más costoso que el resto y en la actualidad no hay instalaciones con los requerimentos necesarios para albergar un evento de la categoría. No obstante, es una alternativa que dejamos abierta al debate.

¿Cómo verías la inclusión de un Masters 1000 en césped? Déjanos tus impresiones en la sección de comentarios.

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