Open de Australia 2013: posibles tapados

Las alternativas del primer Grand Slam de la temporada, dispuestos a poner en apuros a los favoritos

Los posibles tapados del Open de Australia 2013. Con la lista de candidatos al título claramente definida, aparece un grupo de competidores capaces de poner en serios problemas a los tenistas destinados a llevarse la gloria en el primer Grand Slam de la temporada.

Juan Mónaco, Milos Raonic, John Isner, Alexandr Dolgopolov, Jerzy Janowicz y Bernard Tomic son algunos de los nombres que forman este batallón en la sombra preparado para pelear y aprovechar cualquier oportunidad presentada desde el próximo 14 de Enero en Melbourne.

Juan Mónaco - Cerca de cumplir 29 años, el tenista de Tandil afronta el primer Grand Slam de la temporada con el espaldarazo moral de haber roto meses atrás un puñado de barreras demasiado altas hasta entonces. Campeón de los torneos de Viña del Mar, Houston y Hamburgo (disputados sobre tierra batida, la única superficie que le había visto levantar un trofeo), Juan descifró en Kuala Lumpur los misterios de la pista rápida para imponerse a Benneteau y arrancarse las etiquetas de arcillas que le habían perseguido durante su carrera. La presencia entre los diez mejores jugadores del planeta, quedándose cerca de clasificar para la Copa de Maestros que reúne en Londres a los ocho mejores tenistas del año a final de temporada, y las cuatro coronas alzadas en un año natural (cuando en toda su carrera solo había sumado tres), extendieron sus límites personales más allá de lo inicialmente previsto. Melbourne pondrá a prueba de qué pasta está hecho el nuevo Mónaco. Nada tiene que perder porque en 2012 el alemán Kohlschreiber le apeó en la primera ronda del torneo. El primer Grand Slam del curso disputado en Australia mide al argentino con el pasado muy presente: Juan jamás ha sobrevivido a la primera semana del torneo.

Milos Raonic - Asentado en la rampa de lanzamiento hacia el top10, 2013 debería marcar sus aspiraciones de futuro. A Australia, donde se presentó a ojos del mundo en 2011 tras superar la fase previa y alcanzar los octavos de final ante Ferrer, acudirá con el mejor ránking de su carrera (#13) sin la presión de tener que proteger una cantidad de puntos elevada (cedió en tercera ronda el año pasado ante Hewitt). Ser el corifeo de una camada de jóvenes (Dimitrov, Harrison, Tomic entre otros) que no termina de cumplir las expectativas no ha sido hasta el momento presente un obstáculo para desarrollar las etapas lógicas en la carrera de un jugador de forma más rápida de lo esperado. Por ello, Milos porta desde hace algún tiempo la primera posición en la carrera por tomar el relevo de los que hoy gobiernan de forma inclemente el circuito. Si la evolución continúa, si Raonic consigue mantener la línea ascendente y crecer aún más, el curso que hoy levanta el telón de forma oficial le verá acercarse a la frontera de los diez mejores. Semejante empresa requiere de actuaciones de peso y la primera oportunidad para hacerlo llegará a mediados de enero. Melbourne contemplará al Milos de siempre preparado como nunca. En Barcelona, junto a Galo Blanco, ha completado una pretemporada brutal con la meta bien definida: borrar las carencias y potenciar las virtudes.

John Isner - Tozudo, nunca bajó los brazos para declarar en la pista que no pertenecía a la estirpe de hombres forjados gracias a un poderoso servicio. John es algo más que un gigante que sobrepasa los dos metros de altura con un ponzoñoso saque. Pese a ser en 2012 el hombre que más servicios directos conectó (1005 en 60 partidos), Isner ha potenciado su figura desde todas las carencias que inicialmente le acompañaron en su aventura por la élite, desde la mejorada movilidad en pista hasta un revés que ahora sí empieza a ser una sólida opción y no un recurso de emergencia destinado a fracasar. La pista rápida, donde ha ganado más de 100 partidos (63,6% de victorias), fortalece su coraza y protege sus pensamientos, quizás el punto negro más peligroso para él ahora mismo. En Melbourne competirá con su mejor recuerdo en el torneo: la cuarta ronda alcanzada en 2010 ante Murray. Ahora, con la calma que dan los buenos resultados, el camino se presenta menos conglomerado para superar aquella actuación pasada.

Alexandr Dolgopolov - Anárquico hasta extremos deliciosos, el ucraniano también es habitualmente imprevisible, con todo lo que ello supone. Melbourne ha contemplado las dos caras de la moneda. En 2011 alcanzó de forma impecable los cuartos de final del evento, dejando en el camino a Tsonga y Soderling, obligando a que todas las miradas se posasen sobre él. En 2012, sin embargo, su aventura terminó en la tercera ronda del torneo cuando Tomic le tumbó en cinco mangas. Intentar predecir sus pasos en el primer Grand Slam del año es una tarea tan ardua como acertar cómo será su próximo golpe dentro de una pista de tenis. Algo está claro: Dolgopolov, un jugador en vías de extinción, es uno de los preferidos por el público, uno de esos tenistas por los que el aficionado pagaría una entrada. Y, si la corriente que recorre su cuerpo está en sintonía con su raqueta, es capaz de desquiciar a cualquiera. Cuidado.

Jerzy Janowicz - Demostrar si su actuación en París-Bercy fue un espejismo será el rival más poderoso contra el que deberá lidiar en 2013. Su meteórica ascensión en el último Masters 1000 de la temporada pasada le colocó en un escenario envidiable: en 2012 no puedo jugar el Abierto de Australia porque no tenía dinero para costear todos los gastos que un viaje de semejante envergadura conlleva. Ahora, en la temporada que acaba de nacer, será cabeza de serie en el Grand Slam de las antípodas, lo que evidencia cómo es capaz de cambiar la vida de un jugador en una semana. Jerzy, de 22 años, competirá en Melbourne con la hoja de ruta prácticamente vacía en eventos de idéntica magnitud (4 partidos en torneos del Grand Slam: 2 victorias y 2 derrotas). Será una de las atracciones de la segunda fila de participantes. Aquellos siete frenéticos días vividos en la capital de Francia le han convertido en una referencia para el público. La grada cree que Janowicz será uno de los rostros del futuro. Y en Australia, expuesto al calor del verano y a los caprichos del viento, empezará a escribir la primera página tras el torneo más importante de su carrera.

Bernard Tomic - El territorio patrio, con la excepción de Wimbledon en 2011, parece ser el entorno idílico para que Tomic pueda conjugar correctamente todas las vertientes que un tenista debe ordenar si el éxito quiere alcanzar. Sumido en una constante vorágine de altercados (con Hewitt, con la policía, con el equipo de Copa Davis o con su propio padre), Bernard necesita calmar ese carácter rebelde de joven imberbe para confirmar que no es otro tenista dotado con un bárbaro talento y una cabeza desesperante. Varias raquetas con capacidades para triunfar han visto malogrado el camino por razones ajenas a lo deportivo. Tomic, sin embargo, mantiene el discurso de querer demostrar algún día que es el mejor jugador del planeta llegando al número uno del mundo. Melbourne le verá competir arropado por un público especialmente ilusionado porque uno de los suyos complete una gran actuación en el primer Grand Slam de la temporada. En 2012 superó un partido de primera ronda ante Verdasco que perdía por dos mangas a cero. Luego, tras inclinar a Querrey y Dolgopolov, perdió con Federer sin presentar demasiada oposición. 2013 pondrá a prueba su madurez. Con 20 años ha llegado el momento de pasar a ser protagonista de la película.

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