Canadá aparece en el horizonte de España en el estreno el próximo mes de febrero de la Copa Davis 2013 y lo hace de la mano de una amenanza llamada Milos Raonic, un gigante de 1.96 cm que precisamente tiene en común muchas cosas con su rival, entre ellos su entrenador, Galo Blanco.
La relación, que surgió por medio de un acuerdo que la academia de Galo Blanco tiene en Barcelona con la Federación de Tenis de Canadá le llevó en un principio a trabajar con el hispano-canadiense Steve Díez, pero una Copa Davis contra Colombia quisó que el destino le llevase a acabar rigiendo los destinos de Raonic.
El técnico español se encarga desde octubre de 2010 de regir los destinos de un tenista que al que parece estarle predestinado un lugar entre los 10 mejores. Con un saque espectacular (por encima de los 220 km/h) y una derecha devastadora, Galo se ocupa de acabar de pulir los pequeños defectos que aún tiene Raonic.
La llegada del asturiano a Raonic ha sido sin duda muy positiva para el canadiense. Tras finalizar en el puesto 156 de la clasificación en el 2010, Blanco puso en marcha un plan que permitiera asaltar la élite en muy poco tiempo. Así, sabedor de que tenía un diamante en bruto en sus manos, le hizo trabajar desde el primer en varios aspectos esenciales en un tenista. Para ello, se lo llevó incluso a Barcelona a trabajar en su academía.

El primero de ellos, la cabeza. Para un jugador, quizás sea el arma principal. Se pueden tener buenos golpes, pero como se suele decir popularmente, la potencia, sin control de nada sirve. En ese sentido, Galo empezó a trabajar su mentalidad, a buscar que fuera más constante. En un principio, Milos era un tenista muy temperamental y con un fuerte carácter que le hacía en ocasiones perder el control de los partidos. Lo que el entrenador español le inculcó es que ese temperamento tiene que ser utilizado en positivo, como otra baza más en su juego, pero nunca en contra.
Junto a ello, Galo trabajó los golpes de fondo, especialmente el revés. Un jugador de gran estatura cuyo punto débil era en ocasiones el revés. No es que ahora Raonic disponga del mejor revés del circuito, pero sí que es un golpe que le permite disputar puntos desde la línea de fondo con garantías. Ello, unido a su poderosa derecha le hacen un jugador mucho más completo.

La ayuda de Blanco también le ha permitido mejorar en movilidad, quizás su gran handicap. Un tenista tan grande como el canadiense siempre tuvo problemas en defender y recuperar bolas que otro tenista más menudo si lo podía hacer con mayor facilidad. En ese aspecto, la llegada de un gran defensor como era Galo Blanco le ha permitido poder mejorar en ese campo.
Pero donde sin duda más ha mejorado Raonic con la llegada del español ha sido en la tierra batida. Para un hombre criado en pista dura, convertirse en terrícola de la noche a la mañana es imposible, pero no lo es, el saber deslizarse mejor y adaptar su juego a las circunstancias de la superficie.
La arcilla requiere más paciencia, más capacidad de movimientos y la utilización de unos golpes y efectos diferentes. En ese sentido, Galo Blanco le ha resultado la persona ideal para enseñarle. Nadie como alguien que ha sido cuartofinalista en Roland Garros para demostrarle los secretos de la superficie lenta. La mejoría ha sido tanta, que este mismo año, ya ha sido capaz de llegar a las semifinales de todo un ATP 500 de Barcelona, derrotando entre otros a Andy Murray y Nico Almagro.

Solo un experto en la materia como David Ferrer, lo pudo echar del torneo y para ello necesitó dos tie breaks en las semifinales. En Madrid, incluso se permitíó el lujo de tener contra las cuerdas a Roger Federer, al que sólo su mayor madurez le salvo de la derrota.
Una dura eliminatoria
Sin embargo, a pesar de su rendimiento cada vez más alto en tierra, lo más previsible es que Canadá opte por llevar a España a jugar sobre una superficie rápida. Y ahí el tenista nacido en Podgorica (Montenegro) es un auténtico peligro. Suyos son de allí sus únicos tres torneos conquistados en el circuito ( San José dos veces y Chennai). Su tremendo saque y su contundente derecha puede hacer temblar a una España que necesitará lo mejor de su mismo, o quién sabe si tal vez, el consejo de Galo Blanco.
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