Brad Drewett llegó a la Presidencia de la ATP después de que Adam Helfant abandonara el cargo a final de 2011. Helfant ya sabía que el año iba a ser convulso y la bomba no ha tardado en explotar. El Open de Australia es la primera gran cita donde los principales responsables del Consejo de Jugadores se reúnen. El Consejo, presidido por Roger Federer y vicepresidido por Rafael Nadal, no suele reunirse y tomar decisiones comunes. Los jugadores, ocasionalmente, aprovechan alguna cita en la que están la mayoría de los integrantes, (generalmente un Grand Slam), para hablar. El principio del año, la complicación del calendario actual y la tesitura de la huelga, volvieron a tomar cuerpo. Los jugadores reclaman, más dinero, otro reparto económico de los premios y un calendario más justo. En realidad, el objetivo es que los torneos estén más separados en el tiempo, que las competiciones ITF, (Grand Slams y Copa Davis) se resitúen en el calendario y la Copa Davis sea, al menos bianual. Para la ATP, el lío está servido. Drewett tiene mucho que negociar y muchos frentes que paliar, porque, evidentemente los torneos ATP 250 y ATP 500 que ponen mucho dinero sobre la mesa, pretenden tener más presencia de los grandes jugadores, pero estos no pueden exprimirse porque aunque los ganen, el esfuerzo físico no les compensa en puntos y es muy difícil mantenerse entre los mejores si no se hace buenos papeles en los Masters 1000 y los Grand Slams. El problema es que si se centran en estos torneos, dejan de ganar mucho dinero, en los ATP 250 y ATP 500 son torneos apetecibles también para los mejores.
Drewett abierto al diálogo
Drewett ha hablado en Australia, su país natal, para tratar de paliar los ánimos y lo ha hecho en tono conciliador. Se ha mostrado "confiado" sobre la situación por la que está pasando el tenis profesional. "Nunca hay nada perfecto, en ningún mundo ocurre". Para ponerse del lado de los tenistas ha comentado: "Sé que algunos se sienten frustrados en algunos puntos y para ello estamos poniendo todo nuestro empeño para intentar hacer las cosas lo mejor posible y solucionar los problemas". Más tarde aseguró; "Estoy aquí para representar a los jugadores, expresar sus opiniones y asegurarme de que sus quejas son oídas. Como ex jugador, espero entender sus quejas mejor que cualquiera".
La situación es compleja porque en realidad, los jugadores son un patronato y la ATP, es una asociación que "se podría decir que la ATP son los dueños y esto no pasa en ningún deporte, y hay que aprovechar este privilegio que se les concede".
La huelga sigue siendo una amenaza seria para la ATP, pero de momento, su presidente, trata de capear el temporal.

