Lamentablemente, el último caso de denuncia de Aravane Rezai a su padre no será el primero ni el último que se de en el circuito femenino. Un circuito que se caracteriza por que muschos de los padres son los entrenadores de las tenistas, que ven en ellas la gran fuente de ingresos de la unidad familiar y las exigen sin límites. Seguidamente señalamos algunos de los casos más conocidos.
Si hablamos de violencia en el tenis por parte de los padres, el caso más significativo y conocido en el de la australiana Jelena Dokic y su padre Damir. Bajo su tutela fue haciéndose un nombre como gran tenista, pero Damir no esta dispuesto a dejar todo el protagonismo a su hija, por eso en 2001 denunció un amaño en el sorteo del Open de Australia en perjuicio de su hija, que tuvo que enfrentarse en primera ronda ante la estadounidense Linsayd Davenport, cayendo derrotada.
Tras ese incidente, Damir decidió llevarse a su hija de Australia y volver a cambiarle la nacionalidad adoptada unos años antes. Además amenazó con secuestrar a su hija, matar a un australiano o dejar caer una bomba nuclear sobre la ciudad de Sydney.
Historias de este tipo se fueron sucediendo mientras que Damir acompañó a Dokic a los torneos. El padre de la tenista estaba vetado en numerosos torneos e increpaba al resto de jugadoras. Al final la que salió perdiendo con esta situación fue Dokic que sumida en una profunda depresión decidió romper con su padre y denunciarle. En la actualidad, la tenista está intentando volver a ser la tenista que fue y no quiere saber nada de su padre. "No estoy en contacto con él. Sería un milagro que hubiese cambiado. Acabé con él para siempre", ha dicho. Por su parte, Damir fue condenado a 15 meses de prisión por amenazas a la embajada australiana en Serbia, por permitir que se publicasen declaraciones de su hija en medios australianos que no le dejaban en buen lugar y que apuntaban, incluso, abusos sexuales.

El caso de Mirjana Lucic también es espeluznante. Su padre, Marinko Lucic, ex atleta olímpico en la prueba de decatlón, la aterrorizó física y mentalmente durante diez años hasta que la tenista croata huyó de él y se marchó a Estados Unidos, donde reconstruyó su vida junto a su madre y hermanos. Lucic llegó a denunciar públicamente que su progenitor la asestaba palizas después de perder partidos o hacer malos entrenamientos. "A veces, era por un juego o set perdidos, o simplemente por un mal entrenamiento, pero lo peor era cuando perdía un partido, incluso aunque fuera contra una rival mejor que yo", indicó.
Lucic, al igual que Dokic, dejó el tenis por un tiempo y ha decidido volver aunque sin lograr los buenos resultados que de ella se esperaban. Dos carreras truncadas, sin duda, por la mala gestión y la codicia de sus progenitores.
Aravane Rezai, la última en denunciar, trabajaba junto a su padre Arsalan Rezai, inmigrante iraní, que ejercía de mentor y entrenador. "En muchas ocasiones me ha hecho llorar en los entrenamientos y me ha obligado a trabajar en unas condiciones lamentables, mientras nevaba o bajo la lluvia", declaró la propia tenista. Además, en el circuito son conocidas las discusiones de Arsalan con los padres de otras tenistas, que en alguna ocasión, como ya ha ocurrido con tenistas como Elena Vesnina y Anne Chakvetadze, han acabado en agresión.
Ahora Rezai a roto con él, para trabajar con la Federación Francesa de Tenis, donde Arsalan tenía prohibida la entrada por la mala conducta. Esperemos que la mala situación personal no haga que la tenista se pierda para el tenis como ya pasó con Dokic o Lucic, aunque de momento los resultados no le están acompañando.
Mary Pierce fue iniciada en el tenis a los diez años por su padre, Jim Pierce. La francesa, de origen canadiense, pronto destacó en el circuito, por su excelente tenis y por el grotesco comportamiento de su progenitor y entrenador. Sonados fueron los abusos físicos y verbales sobre Mary por parte de un padre que nunca tuvo una conducta ejemplar. Tras un incidente en el que se Jim agredió a un espectador en Roland Garros, la WTA le expulsó del circuito durante cinco años y creó una nueva regla conocida como la 'regla Jim Pierce', que prohibe la conducta abusiva por parte de jugadores, entrenadores o familiares. Todo ello llevó a Mary a romper relaciones con su padre, al que llegó a denunciar y contrató seguridad privada para que le defendiera de su acoso. Con el paso de los años, las relaciones padre-hija tuvieron un pequeño acercamiento, pero sin dinero de ganancias por medio, nada volvió a ser lo mismo.

Tampoco tenía respeto hacia las rivales de su hija, ya que una vez gritó "Mary, mata a esa puta" mientras su hija Mary Pierce estaba compitiendo en un torneo junior en 1987.
Obsesión por tener hijas tenistas
Este sería el caso de Richard Williams, padre de Venus y Serena Willimas. Se dice que él y su exesposa concibieron a Serena y Venus con el estrellato tenístico en mente. Él hacía entrenar a sus pequeñas bajo una lluvia de balas mientras crecían en el barrio más peligrosos de Los Ángeles. En 2001 lanzó una diatriba en contra de los medios, calificando a los periodistas de tenis como racistas.

A Richard se le acusó también de de arreglar los duelos entre ambas y ha tenido algún que otro enfrentamiento con tenistas del circuito por sus malos modales y comportamiento.
Jennifer Capriati tampoco escapó a la codicia de su padre, Stefano Capriati, que en más de una ocasión fue acusado de tratar a su hija como una “caja registradora andante”, firmando contratos con cualquier sponsor que pudiera conseguir a principios de 1990, justificando su idea como “si la manzana está madura cómetela. Jennifer está madura”.
Ni siquiera la alemana Stefi Graff ha podido escapar a la codicia de su progenitor. Iniciada en el tenis por su padre, Peter Graf, cuando sólo tenía cuatro años. Desde que empezó a despuntar, le llevó todos sus asuntos para que ella se centrara en la pista. Peter tuvo a su hija como una 'máquina de hacer dinero' y a su carácter arrogante y colérico consumido por el alcohol y los antidepresivos, se unían los turbios chanchullos con empresarios mafiosos y los escarceos extraconyugales con estrellas porno. En 1995, fue detenido por el 'fisco' alemán acusado de estafarles 21 millones de euros y permaneció en prisión durante un año y tres meses.
Los padres de otras jugadoras como Marion Bartoli, María Sharapova o Justine Henin también han tenido problemas dentro del circuito con las adversarias de sus hijas o con las propias federaciones, como es el caso del padre de Bartoli. Es el problema de un deporte en el que los padres son, en muchas ocasiones, los entrenadores y únicas personas de confianza de sus hijas.

