Nadal endereza el rumbo y pega más fuerte para llegar a semifinales

Tras algunas dudas en el final del segundo set, Nadal confirmó su candidatura al título al pasar por encima de Tsitsipas. Su gran nivel al saque, lo más destacable.

Rafael Nadal en su duelo ante Tsitsipas. Fuente: Getty
Rafael Nadal en su duelo ante Tsitsipas. Fuente: Getty

El Rafael Nadal vs Stefanos Tsitsipas se antojaba simple y llanamente como un partido a vida o muerte en el O2 Arena. Ambas raquetas se medían con un único objetivo: ganar y pasar a semifinales, donde espera ya Daniil Medvedev. El que perdiese, simple y llanamente, se iba a casa. Fue el español quien continúa su andadura en Londres tras un 6-4, 4-6, 6-2 en un partido que tuvo absolutamente de todo.

Con esa intensidad necesaria y los cilindros perfectamente engrasados salieron ambos jugadores a la pista. Nadal dejaba clara una cosa: tenía muy claro tanto qué patrón de juego iba a utilizar, como que no podía fallar ni levantar el pedal del acelerador en ningún momento. Tsitsipas, como es recurrente cada vez que se encuentra al manacorí, comenzó el duelo mostrando que había subido su nivel de tenis considerablemente. Teníamos un partidazo en ciernes.

Stefanos buscaba constantemente invertirse de derecha para domar la pelota en los intercambios, algo que ejecutó de más a menos a lo largo del primer set. Fue absolutamente clave la presión de Nadal al saque para respirar y toser al griego bien de cerca. Rafa variaba con maestría su servicio, arriesgando y acelerando, quitándole tiempo al griego, que necesita de varios segundos de tiempo para perfilarse bien. Sí, era un Nadal modelado para jugar en pista dura indoor, con los tejemanejes que la misma requiere.

Atacando la derecha cada vez que podía, Rafa mordió primero en el marcador. Esperó su turno y se abalanzó sobre Tsitsipas como un león hambriento. La realidad es que la versión del manacorí, en estos momentos, asusta: está incisivo y preciso con el saque, fino con la derecha y con esa dosis de agresividad necesaria para hacer daño en esta superficie. La de hoy era una prueba de mucha presión, y con un solo break y grandísima eficiencia Nadal ya se plantaba con set y bola de break arriba (6-4).

Ahí surgió un gran Stefanos, que se dio un balón de oxígeno lanzando un revés paralelo espectacular y manteniendo su servicio en el primer juego del segundo set. Sin embargo, el encuentro discurría por el mismo cauce en el segundo set: Tsitsipas necesitaba conectar grandísimos saques y atacar con la derecha de continuación, o quedaba ahogado ante el tenis de Nadal. La tensión se amontonaba, aunque el griego se mostraba muy entero para sortear sus juegos al saque con bastante aplomo.

Eso le vino bien para llegar al 4-5 al resto, un juego en el que Tsitsipas acometió un esfuerzo tremendo. Colocó dos restos muy buenos dentro, sorprendiendo a un Nadal que se fue, lleno de confianza, a la red, y se benefició de una extraña doble falta para conseguir su primera rotura del partido y cerrar así el segundo set. Nadal insuflaba a los suyos una tremenda sensación de superioridad… pero en un juego, Stefanos acababa de equilibrar el partido. Al tercer set con las espadas por todo lo alto.

Los enormes porcentajes al saque de ambos tenistas se desplomaron, fruto del enorme esfuerzo competitivo que había supuesto el segundo set. Tsitsipas empezaba a mostrar muchas más prisas por cerrar los intercambios pronto, y tras ir break abajo, un 0-30 le daba un destello de esperanza para nivelar unas sensaciones que se teñían de español. El tremendo bajón en la coordinación y explosividad del griego serían acicates suficientes para que Nadal, aún sin estar a un excelente nivel al servicio, mantuviese la compostura, estuviese sólido y aprovechase un bajón entendible tras más de dos horas de batalla infernal.

Con un saque que no acompañaba y pírricos porcentajes con el segundo, el doble break se antojaba bastante claro. El cansancio y el desgaste hacían mella en Stefanos, que entregaba su segunda rotura para decir adiós a su defensa del título en Londres. Lo certificó Nadal con un revés paralelo espectacular.

6-4, 4-6, 6-2. Una victoria dura, trabajada, mezclando el oficio con la brillantez al saque, firmando 32 golpes ganadores que dan fuelle y aire a los sueños del manacorí. La candidatura de Nadal en Londres empieza, poco a poco, a tomar mucho vuelo. En semifinales ya espera Daniil Medvedev, un muro infranqueable en otras ocasiones que quiere inaugurar su palmarés en Londres. Hagan sus apuestas.

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