Karen Khachanov, la resaca del éxito que conduce a la crisis

Su derrota ante el 211 del mundo confirma las malas sensaciones de las que lleva haciendo gala los últimos meses. Radiografiamos su crisis.

Karen Khachanov en 2019. Foto: zimbio
Karen Khachanov en 2019. Foto: zimbio

Lo más difícil no es llegar, sino mantenerse. Esta manida frase debe suponer un martilleo constante en la mente de Karen Khachanov. El ruso parece estar sufriendo ese mal endémico que ataca sin consideración a todas aquellas estrellas que eclosionan de manera tan contundente como inesperada, y son incapaces luego de retener el brillo arrojado durante su supernova. Es eso lo que experimento el bueno de Karen el pasado año; un auténtico BigBang con el que confirmó su grandeza ganando el título en el Rolex París Masters 1000 2018, imponiéndose en la final al todopoderoso Novak Djokovic y certificando su acceso a un top-10 del que parecía aún lejano.

No debe ser fácil para una joven promesa ver cómo todo ha cambiado; imbuido en una progresión constante desde hace años, Khachanov se ha encontrado con el reconocimiento de aficionados y rivales, la obligación de confirmar su favoritismo allá donde va y la sensación de que mirar hacia arriba cada vez es más complejo. En los seis partidos disputados esta temporada, el ruso afincado durante mucho tiempo en Barcelona, tan solo ha podido ganar dos; fue en el Open de Australia 2019, ante rivales de una entidad menor como Peter Gojowczyk y Yosihito Nishioka. Su derrota frente a Stan Wawrinka en Doha no se podía considerar algo de gravedad, pero la impotencia de la que hizo gala frente a Roberto Bautista en Melbourne, ya despertaron las suspicacias sobre su estado de forma y confianza.

Errático, lento de piernas y espeso en la toma de decisiones. Así se mostró Khachanov en aquel partido en el que el español impuso su ley y destapó los miedos y las inseguridades de un joven con mucho camino por recorrer. Matteo Berrettini y Tallon Griekspoor han confirmado lo que se atisbó en el primer Grand Slam del año, generando una desconfianza que se retroalimenta y paraliza su juego. ¿Cómo afronta un chico de 22 años el hecho de ver interrumpida de raíz su progresión ascendente? La respuesta debe ser encontrada por su entorno y él mismo, si no quiere experimentar uno de esos años en los que la resaca del éxito aturde al jugador, y pone de manifiesto su falta de madurez. Avanzar dos pasos para retroceder cuatro no es el camino, y si bien es cierto que sería difícil que mantuviera el tono de excelencia que mostró en el tramo final del pasado año, derrotas como la del ATP 500 Rotterdam 2019 no se las puede permitir un hombre llamado a luchar por el relevo generacional de la mejor hornada de jugadores de toda la historia.

Defiende título en Marsella, pero tiene la suerte de que el pasado año tan solo pudo ganar un partido entre Indian Wells y Miami. Afrontar estos torneos sin nada que perder, en lo que a puntos ATP se refiere, puede ser el bálsamo que necesite para afrontar el torneo con más tranquilidad. Si hay un concepto que necesitará ostentar en los próximos meses el ruso, ése el de humildad. Humildad para aceptar derrotas dolorosas, humildad para saber que tiene que trabajar al máximo para vencer a cualquier contrincante, humildad para sacar partidos adelante en los que juegue mal, y humildad para trabajar ahora más que nunca y olvidarse de alcanzar sueños por la vía rápida, por mucho que parecieran realidades hace apenas unos meses. Karen Khachanov tiene un reto mayúsculo por delante, y en su poder está dejar las últimas derrotas en meras anécdotas que le hicieron reaccionar, o en el inicio de una crisis existencial que le haga perder comba respecto a la élite.

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