Las mejores frases de Ernests Gulbis

El tenista letón, rival de Rafael Nadal en Indian Wells, tiene un discurso muy comentado en el circuito

Las mejores frases de Ernests Gulbis. Parece el título de una obra filosófica recogiendo las líneas de argumentación de algún respetado pensador de la antigüedad. Nada más lejos de la realidad. El tenista letón, próximo rival de Rafael Nadal, pasa por ser una de las figuras más carismáticas del circuito masculino. Con declaraciones francas, rozando en ocasiones el límite de lo políticamente correcto, el báltico no deja indiferente a nadie cada vez que pronuncia palabra ante un micrófono.

Hablamos de un tenista que llegó a ser 21 del mundo antes de cumplir los 23 años, antiguo cuartofinalista en Grand Slam, dueño de tres títulos ATP o victorias sobre Federer y Djokovic. Un tipo cuyo mejor nivel puede causar estragos a todos los estratos de la disciplina, pero también el jugador al que uno acude para contemplar las declaraciones más histriónicas que recuerda el deporte de la raqueta desde Marat Safin. En una de sus últimas perlas, mostraba su concordancia con el hecho de que Rotterdam tuviera la marihuana dentro de la legalidad, a pesar de no estar permitida en el circuito. En Punto de Break repasamos algunas de las frases más llamativas del próximo rival de Rafael Nadal.

Fruto de su inconsistencia, comenzó el año fuera del top100. Renunció a jugar en el Open de Australia por verse obligado a disputar la previa y empleó su tiempo en ponerse a punto para demostrarse a sí mismo su valía deportiva.

“Me estaba enervando bastante al ver quién estaba en el top100. Hay algunos tipos ahí que yo no sé quiénes son. Algunos tipos, lo siento, pero no saben jugar al tenis. No sé cómo han llegado a entrar en top100. Creo que soy mucho mejor que ellos. Es una fuente de motivación para mí”.

El hecho de provenir de una familia acomodada provocó el rumor de que viajaba en el avión privado de su padre a los torneos.

“Sí, y también tengo un helicóptero, un submarino y una nave espacial”.

Ernests es ampliamente conocido por su maltrato hacia el material deportivo.

“Rompo unas 60 ó 70 raquetas al cabo del año. Me sentí mal cuando fui a la fábrica donde vi cómo las hacen y todo el trabajo que llevan detrás. Todo está hecho manualmente. Ellos lo hacen todo por los jugadores; realmente piensan en lo que necesitamos, y luego un idiota como yo va y las destroza”.

Una fea costumbre para la cual es preciso desarrollar una técnica.

“Para hacerlo, necesitas echar mano del músculo. En pistas duras, donde es más complicado romper una raqueta, con un intento soy capaz de partirlas por cinco sitios. Soy temperamental. Pero no lo hago porque algo me moleste. Es un hábito estúpido”.

En 2009, en Suecia, tuvo problemas legales por solicitar servicios de prostitución.

“Estuvo bien, fue divertido; un momento realmente entretenido. Pero no voy a volver a Suecia nunca más. Si sales por ahí, conoces a unas chicas e inmediatamente te meten en la cárcel, eso no es normal. Pero fue divertido. Creo que todo el mundo debería ir a la cárcel al menos una vez”.

Cómo sería un plan nocturno con Ernests Gulbis.

"¿Qué hace la gente cuando sale por ahí? Pues beber. Salir y no beber es algo que yo no comprendo. Si vas a un pub, ¿qué hay allí para divertirse? Nada. Ponen la música a un volumen altísimo, todo el mundo está sudando, bailando. Estás a oscuras, te empujan por todos lados, la gente va borracha. Si eres la única persona sobria en la sala, no disfrutas en absoluto. Si estás allí, pues te tomas un par de copas, te pones al mismo nivel que el resto de la gente y hasta puedes sacar algo positivo de allí. Pero no es lo que me gusta. Prefiero estar en compañía de mis amigos e invitar a las chicas".

Si empiezo a beber, empiezo a beber hasta que amanezca. No puedo ir a un pub, tomarme cuatro copas y ya está. Si salgo, salgo de verdad. Pero si estoy en mitad de una semana de entrenamientos o en medio de un torneo, no salgo".

Al contratar a Guillermo Cañas como entrenador (15 meses sancionado por dopaje):

“Yo también tengo una mala reputación, de modo que nos complementamos”.

Al batir a Berdych en la primera ronda de Wimbledon 2012.

“Estoy muy contento por no achantarme al final, como suele ser costumbre. Pregunta a tu alrededor. Mira mis partidos”.

Comentando la mentalidad de Nadal.

“Piensa en como matar a su oponente. Tiene una mentalidad distinta. La mía anda más próxima a la de Marat Safin”.

Sobre las quejas en US Open en materia de logística.

Algunos jugadores son como princesitas”.

Sobre la motivación en su carrera profesional

"Al provenir de una familia adinerada, es más normal para mí el tener este dinero como jugador. Si lo gano, bien. Si no lo gano, bien. No es un gran problema para mí. Si procedes de una familia con pocos recursos, quieres empujarte, tiene el objetivo de ganar dinero. Yo no tengo ese objetivo. Lo que me impulsa es querer probarme a mí mismo que puedo hacerlo, que puedo llegar arriba. No me importa el dinero, no me importa la fama. No me gustan. No los necesito y no vivo para ello".

Es un hombre con grandes triunfos. Ganó a Federer en el Masters de Roma 2010 aunque quemó hasta siete bolas de partido para lograrlo.

“Bueno, me lo hice un poco en los pantalones. Perdón por mi lenguaje”.

Balance de los errores cometidos durante su carrera.

“He hecho todas las cosas incorrectas que puedes hacer en una carrera tenística. Pero estoy muy feliz de haber sido yo quién los cometió. Es importante entenderlo. Fueron mis errores, no fallos de otros, y aprendí de ello. Los fallos son sencillos. Tras jugar un buen torneo, tienes una semana libre. Puedes emplear ese tiempo de forma correcta, yendo a correr una hora cada día o visitando el gimnasio. O puedes no hacer nada, como yo hice. Comes y bebes lo que te apetece y no duermes por las noches. Tras esa semanas, quizá a los 17 no lo notas. Con 22 años, empiezas a hacerlo. Y no juegas tan bien".

***

Comprometido a hacer propósito de enmienda a partir de 2013, el letón llega al cruce con Nadal montado sobre una racha de 13 victorias consecutivas sobre cemento, incluyendo cuatro triunfos sobre top25. Afirmando haber dejado atrás malos hábitos del pasado, pudiera suponer un enorme test sobre pista dura para el mallorquín en el que será únicamente el segundo partido de Nadal en cemento en más de 350 días. El desafío, no podía ser de otra forma, en forma de declaración de intenciones por parte del letón ante los micrófonos. "Un tiro ganador a una esquina y el siguiente golpe a la otra. Quiero ver a Nadal responder a eso". En juego, unos cuartos de final de Masters 1000. La pelea está servida.

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