La kazaja se las tuvo con los compatriotas de Sonmez y después de su victoria se encaró con ellos bailando, mandándoles besos y llevándose la mano al oído: "por momentos fueron muy irrespetuosos".
La kazaja se las tuvo con los compatriotas de Sonmez y después de su victoria se encaró con ellos bailando, mandándoles besos y llevándose la mano al oído: "por momentos fueron muy irrespetuosos".
La bielorrusa, que ya descansa en los octavos de final del Open de Australia, valoró su última victoria y habló sobre la dureza del calor en este primer Grand Slam del curso.