Son las palabras de Ross Wenzel, abogado general de la WADA, defendiéndose de las continuas críticas recibidas en los últimos días tras conocerse el tiempo de sanción impuesto a Jannik Sinner tras su positivo por dopaje la temporada pasada.
“Este ha sido un caso que estaba a un millón de millas de distancia del dopaje. La retroalimentación científica que recibimos fue que esto no podía ser un caso de dopaje intencional, incluida la microdosificación. Cuando miramos estos casos, tratamos de mirarlos técnica, operativamente y no lo hacemos con miedo a lo que el público y los políticos o cualquier otra persona vaya a decir”, confesó el abogado en declaraciones recogidas por BBC Sport.
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