Día gris en la oficina para un Frances Tiafoe impotente frente a Jannik Sinner. El estadounidense afirmaba llegar preparado para este examen pero, una vez tuvo al italiano al otro lado de la red, se dio cuenta de lo grande que le quedaba el reto. Tras sumar apenas cuatro juegos en todo unos cuartos de final del Miami Open, luego pudimos escuchar en rueda de prensa algunas reflexiones sobre lo que representa competir ante del jugador de San Cándido.
“Es uno de los mejores pegadores que ha visto este deporte. Ojalá el partido hubiera sido un poco diferente, ojalá haber llegado al 3-3 o 4-4 y hacerle sentir un poco de presión al otro lado, pero él puede repetir lo mismo varias veces. Golpea la pelota con mucha precisión, con gran profundidad, y además se mueve increíblemente bien. Encima lo hace una y otra vez. También saca con un alto porcentaje de acierto la mayoría de las veces, esto provoca que la cancha parezca muy pequeña debido a su movimiento. Con esto sientes que todo el tiempo te está presionando, te hace sentir que necesitas arriesgarte más”, valoró el norteamericano.


