Serena Williams es una de las tres o cuatro mejores jugadoras de la historia del tenis femenino. Sus números la avalan con 23 títulos de Grand Slam y cientos de semanas en la cúspide del ranking mundial. Sin embargo, su versión actual dista demasiado de sus días más efusivos: lenta de movimientos, sin ritmo de competencia y con un nivel que refleja los 39 años que marca su documento y todo el tiempo que estuvo empuñando una raqueta. En ese sentido, la estadounidense cayó ante Katerina Siniakova por 7-6(4) y 6-2 en la segunda ronda del WTA 250 de Parma, donde participó gracias a una invitación. Habrá que ver cuánto logra cambiar de cara a Roland Garros.


