No importaba quien saliese perdedora de este partido, se iba a dar una injusticia fuera la opción que fuese. Agnieszka Radwanska perdía hace un año la final de Sidney ante Johanna Konta, jugadora nacida aquí aunque de representación británica. Esta vez los rankings y el azar quisieron que ambas se encontrasen en la primera ronda, dando como resultado la venganza de la polaca. Victoria por 6-3 y 7-5 para coger confianza y nuevo varapalo a una Konta que llegará a Melbourne con alguna que otra duda en la cabeza.
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