Esteban Carril, sangre española en la Federación Inglesa

El técnico asturiano explica a Punto de Break su labor al frente del equipo de Jay Clarke y analiza la situación de presente y futuro del tenis británico.

Esteban Carril junto a su jugador, Jay Clarke.
Esteban Carril junto a su jugador, Jay Clarke.

El tenis son ciclos, el secreto está en saber aprovechar y disfrutar cada una de ellos. En el caso de Esteban Carril, no hace falta que venga nadie a recordárselo. Por sus manos pasaron jugadores de la talla de Roberto Bautista o Johanna Konta, un lugar que a día de hoy ocupa Jay Clarke, tenista inglés de 19 años al que orienta desde principios del curso pasado. Pero su trabajo no se limita solo a Clarke, el asturiano ostenta el cargo de asesor externo de la Federación Inglesa de Tenis (LTA), una oportunidad para seguir aprendiendo, evolucionando y haciendo mejorar a los jugadores que confíen en su experiencia.

“Desde hace un año me encargo de asesorar al equipo técnico de Jay Clarke y al propio jugador. Hacemos juntos 25 semanas al año, algunas de torneos y otras de entrenamiento en Gijón”, explica Esteban, vinculado a la LTA desde 2009, cuando empezó a pasar tiempo en las instalaciones de Roehampton justo antes de iniciar una aventura de tres temporadas con Roberto Bautista.

“La LTA es una Federación que merece todos mis respetos, es una Federación muy profesional que ha sufrido una serie de cambios en la dirección en los últimos años y que hace las cosas de manera muy rigurosa y sistemática. Ponen todos los medios posibles, aunque no siempre esté de su mano recibir como respuesta tantos top100 como querrían”, asegura el hombre que llevara a Johanna Konta del top150 al top10 en tres temporadas. “Está claro que hay factores que no pueden estar en tu mano. Aun así, estos últimos años la Federación ha tenido una gran afluencia de jugadores nuevos y talentosos, tanto en hombres como mujeres”.



¿Pero cómo se trabaja el tenis en Gran Bretaña? ¿A qué factores se les presta más atención? ¿De qué manera influyen los orígenes de Carril en su labor? “Por suerte confían mucho en mi forma de trabajar, así que sigo haciendo lo mismo que he hecho hasta ahora. Implemento mi propio sistema de trabajo, por supuesto, siempre coordinándome con ellos y haciéndoles saber todo lo que llevo a cabo para seguir una misma línea y así retroalimentarnos. El sistema británico es un gran sistema, con una base muy técnica, muy completo a nivel táctico/físico y con una ampliación importante en la parte psicológica desde hace tiempo. No difiere mucho del sistema francés, aunque quizá con menos volumen de jugadores y estructura de clubes para disponer de los mismos resultados que Francia”, analiza el técnico.

Por supuesto, todo este crecimiento viene promovido tras muchos años de trabajo y un elemento extra que ha ayudado a empujar esta explosión: Andy Murray. Lo explica el propio Esteban: “Andy ejerce de gran líder del deporte británico y por supuesto del tenis. Todos los títulos y todos los años que lleva entre los cuatro primeros del mundo provoca que todo el mundo se fije en él, su repercusión aquí es enorme. Seguro que hay muchísima dependencia, pero en el buen sentido, digamos que es el modelo a seguir para todos los niños que empiezan”, añade sobre el escocés. “Por todo lo que representa en la pista y también en lo privado, Andy ha servido como ejemplo para Edmund, Evans e incluso las chicas. Johanna (Konta) siempre le ha admirado mucho. Quizá ninguno llegue al punto donde ha llegado él, hablamos de alguien con unas cualidades excepcionales, pero sí que les sirve como motor y espejo. Ha sabido sacar el máximo partido a la posición que ocupa y es normal que haya esa dependencia, nos pasa también en España con Nadal. Son gente para la que nos falta los calificativos”, argumenta Carril.

Pero su labor se centra y toma forma dirigiendo al equipo técnico de Jay Clarke, un jugador en el que ya hemos visto un crecimiento espectacular en 2017. “Empezó el año 580º del mundo y llegó a tocar el 220º. Lo ha terminado 255º pero ha tenido una progresión muy buena. Es muy sólido, con un estilo muy latino, como el nuestro, es uno de los mejores jóvenes en categorías inferiores y estoy muy ilusionado porque es un súper trabajador. Eso me ilusiona, su compromiso con el tenis es excepcional. Para un entrenador, tener esas dos cosas son la guinda del pastel, luego las dificultades se van superando gracias a eso”, relata el asturiano. “Mi principal tarea ahora mismo es Jay Clarke, no me responsabilizo de más jugadores. Después para la LTA hago puntualmente alguna actividad más, como concentraciones donde colaboro y ayudo con mi experiencia. El resto del tiempo, en mi base de España, las semanas en que no trabajo para la LTA recibo a otros jugadores que llegan y se ponen en contacto conmigo, jugadores con equipos que vienen a consultarme y a quienes asesoro con mi experiencia”.



A lo lejos, aunque con mucha atención, Carril mantiene un ojo puesto en los dos circuitos profesionales, además de guardar un bonito recuerdo de su relación profesional con Johanna Konta. “Tuvo una primera parte del año muy buena: ganó Sidney, hizo cuartos de final en Australia, si no llega a encontrarse allí con Serena seguramente hubiera llegado mucho más lejos. Después en Miami tuvo una grandísima semana, ganar ese torneo es algo espectacular. Por supuesto, destacar también esas semifinales en Wimbledon y luego ya una segunda parte del año algo más floja. Ha habido una buena evolución en 2017 respecto a 2016, algo que no era nada fácil, aunque luego, por las circunstancias que hayan sido, no ha podido darle continuidad”, valora sobre el fin de la relación de la tenista con Wim Fissette. “Tiene potencial para seguir en la élite, con mucho trabajo podrá seguir en el grupo de arriba, su ruptura con el coach simplemente refleja lo difícil que es convivir entre jugadores y entrenadores al máximo nivel, con una intensidad tan alta y medida siempre por los resultados. Lo normal es que las relaciones sean cortas e intensas, lo anormal es que sean largas y pausadas”, subraya el español.

Una etapa diferente que Esteban está experimentando con la dedicación y profesionalidad de siempre, aunque tampoco niega ese gusanillo que te da la adrenalina del circuito y que algún día espera recuperar. “Se echa de menos, sin duda. Una de las cosas más satisfactorias de mi trabajo en los últimos 10 años ha sido ayudar a jugadores a llegar a su máximo rendimiento. Luego algunos siguieron con esa progresión. Esa adrenalina del progreso, el trato humano, el compromiso,… todo eso se echa de menos y es algo que en un futuro volveré a hacer incluso mejor, con más herramientas en cuanto a años e ilusiones renovadas”, concluye.

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