Era el primer partido oficial para el jovencísimo Felix Auger-Aliassime y todas las cámaras estaban puestas encima suya. No empezó muy bien y eso que las condiciones del ATP 500 de Rotterdam le beneficiaban bastante, pero un Filip Krajinovic con ganas de volver a brillar bajo techo se interpuso en su camino. Al final todo se igualó pero fue el serbio quien más tablas mostró en el momento cumbre (6-2, 3-6, 7-5). Seguro que hoy aprenderá una gran lección para poner en uso en el futuro.
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