El sufrimiento actual de Shelton: "Necesita añadir variantes a su tenis"
Después de su gran US Open solo suma dos victorias en dos meses en sus últimas actuaciones en el circuito.
Ben Shelton asombró al mundo el pasado verano cuando derrotó a Carlos Alcaraz en los cuartos de final del US Open y terminó alcanzando su primera final de Grand Slam. Parecía que el estadounidense había dado ese salto definitivo que tanto se le exigía, pero apenas mes y medio después atraviesa un preocupante bache de resultados y de juego. Cuatro derrotas en sus últimos seis partidos, incluida una especialmente dolorosa ante el número 222 del mundo, han encendido las alarmas.
El estadounidense ha demostrado que puede alcanzar las rondas finales de los grandes torneos, con semifinales en el US Open 2023, el Open de Australia 2025 y la mencionada final de Nueva York en 2026. Además, este año ha conquistado cuatro títulos ATP. Sin embargo, esas grandes actuaciones contrastan con otras semanas en las que desaparece demasiado pronto y, especialmente, con sus dificultades para superar a los jugadores de la máxima élite.
¿Qué le pasa a Ben Shelton?
Desde mi punto de vista, lo sucedido en el último US Open ayuda a entender buena parte del problema. Shelton completó un torneo extraordinario, pero llegó a la final con un desgaste considerable. Su victoria ante Alcaraz, después de cuatro horas y 28 minutos de batalla, y la posterior semifinal contra Frances Tiafoe le exigieron muchísimo tanto física como mentalmente.
Cuando se enfrentó a Alexander Zverev por el título, tuve la sensación de que siempre estaba un par de puntos y, sobre todo, un par de recursos por detrás del alemán. El estadounidense necesitaba jugar prácticamente al límite para competir de tú a tú, mientras que Zverev encontraba soluciones con mucha más facilidad. Acabó perdiendo en cuatro sets y dejó una impresión que considero importante para analizar su situación actual y es que, cuando le falta el físico, su tenis se vuelve más vulnerable.
Lo más llamativo llegó inmediatamente después. Apenas cinco días después de aquella final, Shelton decidió disputar la Copa Davis con Estados Unidos y perdió sus dos individuales frente a Lehecka y Mensik. Dos jugadores de gran nivel, pero que, por ranking y por los resultados recientes del estadounidense, estaban un escalón por debajo.
Aquellas derrotas podían explicarse por el desgaste acumulado en Nueva York, pero lo sucedido posteriormente empieza a dibujar una tendencia en él. En Shanghái perdió frente a Arthur Géa, número 44 del mundo, y esta semana, en Basilea, ha caído contra Jérome Kym, número 222, por 6-3, 6-7 y 7-6. Entre ambos torneos solo ha conseguido dos victorias, ante Daniel Altmaier y Aleksandar Kovacevic.
Y aquí aparece, para mí, el verdadero problema: cuando Shelton no está físicamente al cien por cien, su tenis pierde demasiados enteros. Es un tenista que depende demasiado de su cuerpo para apoyar su plan de juego más consolidado y eso lo paga caro ante rivales del Top o cuando su físico no le acompaña en esas semanas.
Un tenis demasiado dependiente del saque y la derecha
Siempre he considerado que Shelton es uno de esos tenistas cuyo rendimiento depende enormemente de su explosividad. Su principal patrón es bastante reconocible: Saque+1, buscando una derecha agresiva que le permita dominar inmediatamente el intercambio. También utiliza el saque y volea para acortar los puntos y aprovechar su potencia.
Cuando todo funciona, es un jugador tremendamente peligroso. Su condición de zurdo, la velocidad de su servicio y su capacidad para generar potencia con la derecha pueden desbordar a prácticamente cualquier rival. A eso hay que añadir unas condiciones atléticas extraordinarias, que le permiten cubrir mucho terreno y defender situaciones aparentemente perdidas.
El problema aparece cuando alguna de esas piezas deja de funcionar. Si pierde velocidad de piernas, llega peor colocado a la pelota y su derecha deja de hacer tanto daño. Si su primer saque pierde eficacia, se ve obligado a disputar más intercambios desde el fondo. Y ahí considero que Shelton todavía no dispone de suficientes alternativas para mantener su nivel habitual.
Desde que llegase a la final del US Open, ganando a Alcaraz por el camino, así han sido los últimos partidos de Shelton: Lehecka ❌ Mensik ❌ Altmaier ✅ Gea ❌ Kovacevic ✅ Kym ❌ Pasa por un bache importante. Yo me asombré de verle cómo jugó la noche de Alcaraz, porque le vi hacer cosas que normalmente no hacía, pero desde NY ha vuelto a su versión más vulnerable. Shelton, a mi modo de ver, es un tenista que si físicamente baja un par de puntos, no tiene variantes ni planes de juego que apoyen a su saque, lo que le convierte en un jugador bastante menos peligroso. Es decir, que si a un Slam como el UO o el AO llega bien a nivel físico, se podría contar con él. Sin eso, hay bastantes otros jugadores que pondría por delante suya.
— José Morón (@jmgmoron) October 30, 2026
Su revés, especialmente cuando tiene que defenderse o soportar intercambios prolongados, continúa siendo un golpe débil. Los mejores jugadores saben cómo atacarlo, obligándole a golpear repetidamente desde ese lado hasta conseguir una pelota más corta. Tampoco encuentro en su tenis una variedad táctica suficientemente consolidada para cambiar el guion cuando el rival consigue neutralizar su primer golpe.
La derrota de Basilea ofrece un dato revelador: Shelton solo ganó el 39% de los puntos disputados con su segundo servicio frente a Kym. Es una cifra que ayuda a explicar por qué sufrió tanto ante un rival situado más de 200 puestos por debajo de él. Cuando no consigue imponer su servicio, el resto de su juego queda mucho más expuesto.
No debemos olvidar, además, que el estadounidense ya sufrió una lesión importante en el hombro izquierdo. Esto es algo que viene arrastrando de tanto en tanto, y es algo que le puede ir lastrando con el paso del tiempo.
Los números de Shelton contra los mejores son demoledores
Para entender por qué considero que Shelton necesita evolucionar, basta con repasar sus enfrentamientos contra cuatro de los grandes referentes del circuito.
• Carlos Alcaraz: 1 victoria y 3 derrotas. Su único triunfo llegó en los cuartos del US Open 2026.
• Jannik Sinner: 1 victoria y 9 derrotas. El italiano ha ganado sus últimos nueve enfrentamientos, incluidos cuatro partidos de Grand Slam.
• Alexander Zverev: 0 victorias y 6 derrotas. El alemán le ha superado en todas las superficies en las que se han enfrentado.
• Novak Djokovic: 0 victorias y 1 derrota. El serbio le eliminó en las semifinales del US Open 2023.
El balance conjunto es muy significativo: solo 2 victorias en 21 enfrentamientos, con 19 derrotas. Y en Grand Slam, contra estos cuatro rivales, su registro es de una victoria y siete derrotas.
Creo que estos números reflejan perfectamente la situación. Shelton tiene potencia suficiente para ganar a cualquiera en una semana extraordinaria, como demostró contra Alcaraz en Nueva York, pero todavía le cuesta competir regularmente contra jugadores capaces de neutralizar su primer golpe y obligarle a construir los puntos.
El caso de Sinner me parece especialmente significativo. El italiano consigue quitarle tiempo, atacar su revés y convertir los intercambios en situaciones incómodas. No necesita superar constantemente a Shelton en potencia porque dispone de una estructura de juego mucho más completa y fiable. Además, siendo el mejor restador, bloquea el mejor golpe de Ben, dejándole más expuesto desde el fondo.
Shelton necesita reinventarse para aspirar a lo máximo
No creo que la solución pase por renunciar a su identidad. Sería absurdo pedirle que dejara de aprovechar uno de los mejores saques del circuito o una derecha capaz de decidir puntos en cualquier momento. Pero sí considero imprescindible que Shelton y su equipo empiecen a desarrollar alternativas y empiecen a trabajar en añadir diversidad a su tenis.
Necesita mejorar la consistencia de su revés, trabajar la construcción de los intercambios, incorporar más cambios de ritmo y aprender a ganar puntos sin depender constantemente de la explosividad. También debería encontrar maneras de administrar mejor sus esfuerzos, especialmente cuando acumula partidos exigentes. Un trabajo en lo táctico podría hacerle crecer como tenista para mejorar lo que más le urge.
Su temporada, con cuatro títulos y el número cuatro del mundo, demuestra que hablamos de un jugador de muchísimo nivel. Precisamente por eso creo que debemos exigirle más. La cuestión ya no es si tiene condiciones para ganar grandes torneos, porque eso está demostrado, sino si puede sostener ese rendimiento frente a los mejores y cuando su cuerpo no responde al máximo. Si no, siempre estará expuesto frente a los mejores.
Para mí, Ben Shelton se encuentra ante una decisión importante para su futuro. O evoluciona y añade nuevos registros a su tenis, o corre el riesgo de convertirse en un jugador de picos muy pronunciados: capaz de asustar a cualquiera durante una semana, pero demasiado vulnerable cuando pierde frescura, confianza o eficacia con el saque.
Porque para ganar un gran torneo puede bastar con encadenar varios días excepcionales. Para mantenerse entre los mejores durante toda una temporada y aspirar regularmente a los Grand Slams, hace falta bastante más. Y ese es, precisamente, el siguiente paso que todavía debe dar Shelton en su carrera.