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Lo que nadie vio tras el éxito de Chwalinska: "Fue muy duro para mí"

Tras llegar a la final de Roland Garros, la tenista polaca vivió una crisis de resultados que ha remediado en esta gira asiática, donde ha ganado su primer WTA 1000.

Lo que nadie vio tras el éxito de Chwalinska: "Fue muy duro para mí". Fuente: WTA.

Maja Chwalinska es uno de los grandes descubrimientos del circuito WTA en 2026. La carrera de la tenista polaca cambió por completo en Roland Garros tras llegar a la final y pasar de estar fuera del top 100 a ser cabeza de serie en los grandes torneos, y hace unos días volvió a ser noticia tras ganar su primera WTA 1000 en Wuhan. Presión, expectativas y un brusco cambio de vida del que ha hablado en una entrevista con la WTA.

Porque no, no todo fue fácil tras su salto al estrellato en Roland Garros. Su siguiente aparición fue en Wimbledon, donde se lesionó con bola de partido en su debut y le tocó vivir la otra cara de la moneda. Más tarde la gira norteamericana de pista dura donde los resultados seguían sin llegar y la gente comenzó a dudar. ¿Será Chwalinska flor de un solo torneos? ¿Su estilo de juego solo vale para pista dura? Muchos comentarios y presión sobre sus hombros, con unas dudas que ha acabado disipando en Wuhan para dar un golpe sobre la mesa y callar a todos sus críticos.

"Fue muy duro para mí. Ahora vivo en un mundo completamente distinto. El tenis sigue igual, pero fuera de la pista todo es muy diferente. Están pasando cosas maravillosas, pero también es distinto por la atención mediática. Todo el mundo puede hablar y eso supone un gran reto", afirmó Chwalinska, que ha revertido la situación llegando a las semifinales en el WTA Singapur y ganando el WTA Wuhan de manera consecutiva.

Chwalinska's breakout season reaches new heights with a WTA 1000 title in  Wuhan

Un estilo de juego atípico al borde del top 10

Lo cierto es que esas críticas a Chwalinska vinieron en su mayoría por su estilo de juego, tan atípico como difícil de enfrentar. Cambios de altura, dejadas, globos y un amplio repertorio que desconcierta a las rivales, y que incluso hizo dudar a la propia tenista polaca durante mucho tiempo. "Es algo muy personal, pero para mí, se trataba más de mi estilo de juego. No estaba segura de si mi juego podía competir contra los mejores del mundo porque no es muy común. Creo que esa era mi mayor incógnita".

Tras llegar a la final de Roland Garros las dudas tampoco desaparecieron para ella, ya que tocaba demostrar que no es solo una especialista en tierra batida. "Podía oír las voces de otros que decían que solo sirvo para la arcilla, pero siento que a veces la gente solo son trolls, que solo quieren hablar porque nadie les escucha y se rinden. Es duro porque estás ahí fuera y eres muy vulnerable. No puedes decir nada. Estoy muy contenta de haberme demostrado a mí misma que puedo jugar en cualquier superficie".

Eso sí, ahora que es la número 11 del mundo y está al borde del top 10 prefiere seguir tal y como hasta ahora, sin buscar nada nuevo. "Siento que mi mentalidad no va a cambiar porque me funciona. Solo quiero dar lo mejor de mí, ganar todos los partidos y no arrepentirme de nada. Si gano, genial. Si pierdo, supongo que así debe ser. Ahora mismo no pienso en la clasificación, y la verdad es que nunca se me han dado bien los objetivos de ranking. No me motivan para nada. Simplemente intento centrarme en lo que puedo mejorar en mi juego y en mí misma", finalizó.