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El calendario y los objetivos de un final de año ilusionante para Alcaraz y Sinner

Por primera vez en años, Carlos y Jannik afrontarán los dos últimos meses del año con mucha frescura física y mental. ¿Con qué metas podrían ilusionarse?

Alcaraz y Sinner se verán las caras a final de año... ¿o no?

Carlos Alcaraz y Jannik Sinner han dejado el foco mediático a un nombre que ahora mismo brilla por encima de ellos. Parecía algo impensable a inicios de temporada, pero la regularidad, gran físico y constancia de Alexander Zverev les ha robado el show en los últimos cuatro meses del año. Campeón de Roland Garros y US Open y finalista en Wimbledon, el circuito ve cómo emerge un pretendiente a jerarca... lo que debería provocar, por tanto, una acción reacción de su oposición al trono.

Un trono que todavía conserva el de San Candido, si bien veremos por cuánto tiempo (lo que analizaremos en otro artículo más adelante). Hay una cosa evidente, eso sí: Jannik Sinner luchará por ese número uno del mundo contra Sascha con una frescura física inusual para las alturas a la que nos encontramos de temporada... una situación idéntica a la que vive Carlos Alcaraz. ¿Y si la mayor rivalidad de nuestros tiempos encuentra en estos próximos dos meses el momento perfecto para volver a entrar en combustión? ¿Dónde podremos ver a Carlos y Jannik? Es momento, pues, de resolver dudas y enumerar objetivos.

Por esto el final de 2026 puede ser ilusionante para Alcaraz y Sinner

El calendario no va a dar tregua a italiano y español, conscientes de que quieren llegar a Australia 2027 con sensaciones plenamente positivas en su raqueta, arrastrando una buena ola de confianza del año anterior. Por todo ello, quizás les veremos más enfocados que nunca a un tramo de temporada en el que el italiano brilla (condiciones perfectas para él: nadie es mejor en pista dura bajo techo), pero también sufre pequeños traspiés ocasionados por la exigencia física previa (recuerden su retirada vs Griekspoor en Shanghái el año pasado) y en el que Carlos ha tenido históricamente una relación de amorodio.

Todo comenzará ya la semana que viene con la disputa de la Laver Cup, donde Alcaraz dirá presente. La meta no es otra que volver a probarse físicamente y dar rienda suelta a su carácter alegre en un torneo que no le demandará demasiado físicamente y en el que se encuentra como pez en el agua. Mientras tanto, Jannik continuará probándose en Montecarlo, sumando sesiones de entrenamiento contra oposición de nivel (estos días se le ha visto entrenando con Hubert Hurkacz) para regresar al circuito con garantías.

Ese regreso se producirá a partir del jueves 1 de octubre, donde ambos deberían iniciar sus caminos en los ATP Tokio 2026 y ATP Pekín 2026. Shelton, Jódar o Musetti amenazan el reinado de un Carlos que defiende título en tierras niponas; Jannik hará lo propio en Pekín, en una lista que incluye viejos guardianes de aquel título como Novak Djokovic o Daniil Medvedev.

Será solo la primera prueba de un calendario que irá a más, y que encontrará a partir del miércoles 7 de octubre una de sus citas más ilusionantes, el Masters 1000 de Shanghái. Será la primera vez en la que ambos puedan encontrarse (no se miden desde la final de Montecarlo) y supone, especialmente para Carlos, una gran motivación: el murciano nunca ha triunfado en tierras chinas, siendo uno de los pocos Masters 1000 que le quedan por conquistar... y tampoco se ha alzado con el título en ningún evento de esta categoría en 2026, por los cinco que ostenta Jannik.

Sería una gran oportunidad de dar un golpe encima de la mesa, sumar uno de los cromos más preciados del álbum y recortar la distancia en los ránkings con respecto al italiano, alicientes que anulan el posible desgaste físico acumulado. El año pasado, Alcaraz decidió saltarse Shanghái tras una inoportuna torcedura de tobillo en Tokio; este año, con la frescura de un año en el que no ha podido jugar un calendario completo, eso no debería ser problema.

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Alcaraz ya ganó en Tokio el año pasado.

Las ATP Finals y las Finales de la Copa Davis, posible combo mortal para finalizar

Desde Asia viraremos hacia una gira de pista dura bajo techo en la que Carlos también apunta a otro gran objetivo: el Masters 1000 de París, que dará inicio el 2 de noviembre y al que le preceden dos citas apuntadas en el calendario para ambos: el Six Kings Slam, en la semana posterior a Shanghái y que, de momento, parece que tiene luz verde para disputarse a pesar de las tensiones bélicas en Oriente Medio, y el ATP Viena 2026, quizás la única cita de la que Sinner podría bajarse en el último momento de todas las que hay en su calendario.

La situación para el italiano es compleja: apenas tendría días de descanso desde su regreso al circuito, acumulando consecutivamente Pekín, Shanghái, Six Kings Slam, Viena y París. Son casi cinco semanas seguidas en los que empuñar la raqueta, si bien ya demostró el año pasado que su manera de ganar los partidos en esta superficie, economizando esfuerzos, le pueden permitir lograr todos sus objetivos.

Cerraremos la campaña con unas ATP Finals marcadas en rojo para ambos. Jannik querrá defender su hábitat, volver a coronarse delante de su público y engordar su leyenda jugando en tierras italianas; Carlos persigue el título de mayor categoría que no tiene en su vitrina, y llegará a la cita con la experiencia positiva de la pasada temporada y un menor desgaste previo. Parece una ocasión especial para pensar en algo grande... y ojo, que igual todo no acaba aquí: la incógnita de la Copa Davis, de la que se bajó a última hora en 2025 (y que depende, eso sí, de la actuación de los Jódar y compañía en Chile este fin de semana) planeará durante semanas por el equipo de Carlos. Alicientes, máximos para ambos; citas, muchísimas... y un deseo: volver a verles al 100% en dos meses que se plantean apasionantes.