Sabalenka no entiende de cambios de guion: huracán triunfal y a la final del US Open
La bielorrusa regresa a la final en Nueva York tras vencer por tercer año consecutivo a una tenaz pero poco resolutiva Pegula: solo un partido la separa de un nuevo Grand Slam.
En Nueva York, Aryna Sabalenka tiene una pasión: repetir año tras año los guiones que tan bien se tiene aprendidos. Para qué cambiar lo que está bien, pensará la bielorrusa: si se llega al último Grand Slam de la temporada con la "necesidad" de conjurar su mejor tenis y arreglar pasados desaguisados con un título de Major, la bielorrusa conoce de sobra la fórmula para lograrlo, una fórmula que pasa por volver a aquello que siempre le ha funcionado. Tenis arrollador, de bandera, con un dominio total de los puntos cortos, la kryptonita para una Jessica Pegula que vuelve a quedarse a la orilla. La número uno del mundo (hasta el próximo lunes) ya es la primera finalista del US Open 2026 (7-5, 6-2).
Había una curiosidad enorme por ver cómo se comportaban las dos caras de una misma moneda. Pocas veces había llegado Jessica Pegula a Nueva York tan en forma como en esta, con la sensación de que todos los factores se conjugaban para, al fin, superar al monstruo final de Aryna en casa; por su parte, la bielorrusa había salvado con oficio uno de esos partidos que te dan un increíble envión de confianza ante Noskova, pero... ¿sería suficiente para alejar la irregularidad de Canadá y Cincinnati? ¿Había vuelto la mejor Aryna?
Así solventó dudas Sabalenka para clasificar a la final del US Open 2026
Hay aspectos del partido que nos hacen contestar a dicha pregunta con un rotundo sí. El primero y principal, que se manifestó desde el primer instante, es la absurda cantidad de puntos cortos que se jugaron: el duelo iba a una velocidad letal, con restos muy profundos y un afán constante por montarse encima de la bola y ganar, casi, por aplastamiento. ¿Quién mejor que Aryna en ese registro?
Un registro que, además, es aún más efectivo si se mantiene bajo presión, en los puntos importantes. Tras media hora de balas de fogueo, con ambas jugadoras tanteándose y dejando que sus primeros golpes marcasen la diferencia, algunos errores colocaron a la bielorrusa bola de break abajo... y ahí, con un saque + 1 que concluyó con una derecha ganadora, Aryna puso la primera piedra para asemejarse a la de hace un par de temporadas, esa máquina imparable que se transforma en un témpano de hielo en los momentos de presión.
Best Aryna Sabalenka performance of the year by a mile.
New York is now clearly her preferred hunting ground, and she might cash in once again on Saturday! 🏆 pic.twitter.com/2DvCJ6Lvjk— Bastien Fachan (@BastienFachan) September 11, 2026
Sabalenka salvó aquel juego, aclaró las ideas y aprovechó la única ventana de oportunidad que le dio Pegula. De nuevo Jessica se veía set abajo, y la sensación era de agotamiento: ni respondiendo en el terreno de su rival era capaz de obtener una ventaja. Quizás Jessie no supo o no pudo llevar el duelo, convertido en un tiroteo total, a una zona de confort más apta para su estilo: siempre se jugó a lo que quería Sabalenka, para lo bueno y para lo malo.
En el segundo set, Aryna sintió el empujón moral del primero y convirtió su tenis en un todoterreno capaz de adaptarse a todos los terrenos. Hasta frustró a Pegula, amagando con tirar la raqueta tras una defensa a bote pronto descomunal, un golpe encima de la mesa que ejemplificaba que la bielorrusa estaba esta noche a un nivel superior. Con esa confianza afrontará una final, ante Gauff o Rybakina, que quizás mira con el peso del número uno sacado de sus hombros, con la confianza de quien saca adelante duelos de postín y la galopante sensación de que una jugadora de este calibre no puede acabar su temporada sin un gran título. La espinita clavada conocerá su resolución el próximo sábado... mientras Aryna pisa una nueva final de Grand Slam.