Carlos Alcaraz cambia de prioridad
El español ha abandonado el grupo de grandes tenistas que peleaban por un mayor reparto de dinero en los Grand Slams.
Carlos Alcaraz ha decidido apartarse del grupo de grandes figuras del tenis que lleva más de un año presionando a los cuatro Grand Slams para conseguir una mayor participación en los ingresos de los torneos. Según informa The Times, el español ya no estaría formando parte activa de una iniciativa en la que sí estuvo implicado inicialmente junto a nombres como Jannik Sinner, Aryna Sabalenka o Coco Gauff.
La decisión supone un movimiento importante dentro de una negociación que ha ido ganando tensión durante los últimos meses. Alcaraz fue uno de los jugadores que respaldó inicialmente las peticiones de las principales figuras de ambos circuitos, pero su situación deportiva ha cambiado considerablemente desde entonces.
Tras atravesar cuatro meses especialmente complicados por sus problemas físicos y la lesión de muñeca, el murciano parece haber decidido colocar sus prioridades en otro lugar. Su regreso a la competición ha estado marcado por la necesidad de recuperar sensaciones, reconstruir su confianza física y volver progresivamente a su mejor nivel.
En este momento, su atención estaría mucho más centrada en pelear por un calendario más descargado y con más tiempo de parón que en una batalla institucional que promete prolongarse.
🚨 Carlos Alcaraz se ha desmarcado del grupo de grandes tenistas que llevaba más de un año presionando a los Grand Slam para conseguir un mayor porcentaje de los ingresos.
Según informa The Times, el español ya no estaría participando activamente en una batalla que sí siguen… pic.twitter.com/6FnLam1lKz— José Morón (@jmgmoron) September 7, 2026
Una reclamación que comenzó hace más de un año
El conflicto entre los mejores jugadores del mundo y los Grand Slams comenzó a tomar forma en marzo de 2025. Los diez primeros clasificados tanto del circuito masculino como del femenino enviaron una carta conjunta a los responsables del Australian Open, Roland Garros, Wimbledon y US Open.
Entre las principales demandas aparecía una especialmente ambiciosa: que los jugadores recibieran en 2030 alrededor del 22% de los ingresos generados por los Grand Slams.
También reclamaban mayores inversiones destinadas al bienestar de los tenistas y la creación de un organismo específico que permitiera a los jugadores tener representación directa frente a los cuatro grandes torneos.
Alcaraz, Sinner, Sabalenka y Gauff figuraban entre los nombres que apoyaban inicialmente esta iniciativa. Sin embargo, con el paso de los meses la sensación entre los jugadores fue que la respuesta de los torneos estaba siendo insuficiente.
La tensión estalló en Roma
El conflicto abandonó definitivamente los despachos durante el pasado Masters 1000 de Roma. Aryna Sabalenka llegó a insinuar públicamente la posibilidad de que los jugadores pudieran recurrir al boicot de algún torneo si las negociaciones continuaban bloqueadas.
Jannik Sinner también mostró su descontento en varias ocasiones, asegurando que los jugadores no se sentían tratados con el respeto que esperaban dentro de unas conversaciones que llevaban muchos meses abiertas.
El siguiente paso llegó en Roland Garros.
Antes del torneo parisino, varios jugadores limitaron considerablemente su disponibilidad para las actividades promocionales y compromisos con medios. El tiempo dedicado a estas obligaciones quedó reducido aproximadamente al 15% del habitual, una cifra elegida simbólicamente en referencia al porcentaje de ingresos que consideraban que estaban recibiendo. Era una forma de presión directa hacia los organizadores.
Wimbledon reaccionó, pero no fue suficiente
El All England Club respondió posteriormente aumentando de forma importante el prize money de Wimbledon. La bolsa de premios alcanzó una cifra récord de 64,2 millones de libras, pero incluso ese incremento fue considerado insuficiente por una parte importante de los jugadores.
La reclamación para esta temporada situaba la participación deseada en torno al 16% de los ingresos del torneo, una cifra que Wimbledon no habría alcanzado a pesar de su importante subida económica.
Alcaraz, sin embargo, permaneció al margen de buena parte de estos movimientos. El español no pudo disputar ni Roland Garros ni Wimbledon debido a su proceso de recuperación física, circunstancia que terminó alejándole progresivamente de una disputa que había comenzado cuando su situación deportiva era completamente distinta.
El US Open rebaja la tensión
La situación ha cambiado considerablemente en Nueva York. La USTA decidió incrementar en torno a un 20% los premios del US Open, elevando la bolsa total hasta los 108 millones de dólares, en lo que suponía el récord histórico a nivel prize money. Además, la organización anunció una aportación histórica de dos millones de dólares destinada al bienestar de los jugadores, una de las reclamaciones que habían estado realizando las estrellas del circuito.
Los cuatro Grand Slams también anunciaron conjuntamente la creación de un Consejo Asesor de Jugadores de Grand Slam, diseñado precisamente para abrir una vía de comunicación permanente con los tenistas sobre cuestiones económicas, organizativas y relacionadas con las condiciones del circuito.
Estas medidas han permitido reducir considerablemente la tensión durante el US Open. De momento, no se ha preparado ninguna protesta similar a la que se vivió durante la gira europea de tierra batida.
Alcaraz cambia sus prioridades
Dentro de este nuevo escenario aparece la decisión de Carlos Alcaraz. Según The Times, el español habría abandonado el grupo de jugadores que continúa impulsando estas reclamaciones, algo que supone una pérdida importante para el movimiento debido al enorme peso deportivo y comercial del murciano.
Pero la decisión también puede entenderse desde el momento personal que atraviesa. Alcaraz viene de pasar varios meses condicionado por una lesión de muñeca que alteró por completo su temporada. Después de estar cuatro meses prácticamente centrado en rehabilitación, recuperación y trabajo físico, su principal objetivo vuelve a ser exclusivamente competitivo.
El español ha comentado esta semana que su intención es tomarse parones de este estilo, entre uno y dos meses, para desconectar, recargar pilas y prolongar así su carrera para durar “10 o 15 años más”. Es una manera de centrarse en un aspecto que no tiene que ver con el tema del dinero, que pasaría a ser secundario en sus prioridades actuales.
En ese contexto, parece haber decidido distanciarse de negociaciones que se desarrollan fuera de la pista y que inevitablemente requieren tiempo, reuniones y exposición pública. No significa necesariamente que Alcaraz haya cambiado de opinión sobre el reparto económico existente en los Grand Slams. Tampoco que esté en contra de las reivindicaciones de sus compañeros. Simplemente, su posición parece haber cambiado.