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Venus Williams y la pregunta que ya nadie puede evitar

La estadounidense de 46 años estuvo muy cerca de forzar un tercer set ante Sofia Kenin, pero acabó cayendo en dos mangas en la que supone su decimoquinta derrota consecutiva. ¿Tiene sentido continuar?

Venus Williams encadena su 15ª derrota consecutiva y dice adiós al US Open 2026. Fuente: Getty

Venus Williams juega. Venus Williams lucha. Venus Williams pierde. Así llevamos ni se sabe cuántos episodios. Es la historia interminable para una Venus Williams que se resiste a tirar la toalla a sus 46 años, aunque los resultados hace mucho tiempo que le dieron la espalda.

Esta noche, en el partido que más tarde arrancó en toda la historia del US Open, la leyenda de Lynwood cedió ante Sofia Kenin en la primera ronda del US Open 2026 por un marcador de 6-2 y 7-6. Su sonrisa al despedirse de todo el público presente en Nueva York es idílica en pantalla, pero si miramos el registro es normal que nos llevemos las manos a la cabeza y nos preguntemos qué está pasando aquí. Con 15 derrotas consecutivas en la maleta, esta aventura parece haber perdido todo el sentido del viajero.

Venus, a sus 46 años, todavía sigue compitiendo al máximo nivel. Y esa es precisamente la cuestión que empieza a sobrevolar cada una de sus apariciones: ¿por qué? No porque no tenga derecho a hacerlo, sino porque los resultados llevan tiempo reclamando una respuesta. Su balance en 2026 es ya de 0-11, ocho meses persiguiendo un objetivo irrealizable. El problema es que tampoco estamos hablando de una mala racha reciente. Desde el verano de 2023, Venus solamente ha conseguido ganar un partido. ¡Uno! En tres años de competición, la campeona de siete Grand Slam ha encontrado una única vez el camino de regreso a la victoria.

Otra oportunidad que vuelve a escaparse

Quizá lo más doloroso de esta última derrota es que, incluso en un partido en el que Kenin tampoco necesitó desplegar un tenis extraordinario, Venus tuvo su oportunidad. En el segundo set llegó a disponer de siete pelotas para forzar un tercer parcial. Siete puertas abiertas, tanto al resto como con su servicio, hacia una posibilidad que, una vez más, terminó cerrándose. Ahí es donde siempre aparecen las costuras.

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Venus Williams y Sofia Kenin se dan la mano en el US Open. Fuente: US Open

 

La versión competitiva de Venus sigue existiendo, su saque todavía puede generar problemas y su experiencia continúa siendo extraordinaria, pero cada vez cuesta más encontrar continuidad. Los puntos importantes se escapan, las piernas pesan y las remontadas que antes parecían parte natural de su repertorio ahora se convierten en excepciones. Quizá la pregunta no sea por qué Venus sigue intentando ganar. Quizá sea por qué debería dejar de hacerlo. ¿Quién tiene derecho a decirle a una campeona cuándo ha llegado el momento de marcharse? Bueno, en este caso, la última palabra la tendrán los torneos, que son quienes siguen regalándole invitaciones.

El problema es que el deporte profesional tampoco entiende de nostalgia. El ranking no entiende de títulos pasados. La pista no entiende de leyendas. Venus pertenece a la historia del tenis, pero cuando vuelve a competir se somete exactamente al mismo juicio que cualquier otra jugadora. A los 46 años, cada partido suyo tiene algo de homenaje y algo de interrogante. Y mientras la respuesta siga siendo salir a pista, competir y buscar una victoria que no llega desde hace tres años, Venus continuará escribiendo el epílogo de una carrera que quizá todavía no está preparada para terminar.