En pocas palabras

Djokovic sorprende en el concierto de Bad Bunny antes de Wimbledon: incluso se atrevió con el micrófono

Diego Jiménez Rubio | 28 Jun 2026 | 10.36
twitter tiktok instagram instagram Comentarios
Preferir Puntodebreak en Google
Bad Bunny y Djokovic, en Londres. Foto: gettyimages
Bad Bunny y Djokovic, en Londres. Foto: gettyimages

Streaming Wimbledon en directo
🎾 Yibing Wu vs Novak Djokovic
  1. Entra aquí y regístrate en Bet365
  2. Haz tu primer depósito de mínimo 5 €
  3. Entra en la sección «Directo» y ve todos los partidos
Ver partido en Bet365

A dos días de debutar en Wimbledon 2026, Novak Djokovic cambió durante unas horas la pista de entrenamiento por el ambiente del Tottenham Hotspur Stadium. El serbio asistió al concierto de Bad Bunny en Londres y protagonizó una de las imágenes más comentadas de la previa del Grand Slam, dejando claro que también sabe desconectar cuando el calendario lo permite.

Las cámaras captaron a Djokovic disfrutando del espectáculo con una sonrisa permanente e, incluso, atreviéndose a coger el micrófono para dirigirse al público, en una escena poco habitual para un jugador que, a sus 39 años, afronta una nueva oportunidad de ampliar su legendario palmarés en el All England Club. La naturalidad con la que vivió la experiencia volvió a mostrar una faceta cercana y espontánea del campeón serbio, cada vez más habitual fuera de las pistas.

Djokovic llegó a tomar el micrófono durante el concierto

La imagen también invita inevitablemente a recordar la polémica que rodeó a Carlos Alcaraz hace unos meses. El murciano fue objeto de críticas por acudir a un concierto de Bad Bunny durante el periodo de recuperación de una lesión, pese a que su equipo insistió entonces en la importancia de desconectar mentalmente y disfrutar de unos días de normalidad antes de volver al trabajo.

Ahora ha sido Djokovic quien ha demostrado que una salida puntual no está reñida con la máxima profesionalidad. El serbio acudió al concierto apenas 48 horas antes de estrenarse en Wimbledon, sin que ello altere una preparación meticulosamente planificada.

En una época en la que cada movimiento de las grandes estrellas se analiza al detalle, escenas como esta recuerdan que los mejores jugadores del mundo también necesitan momentos para evadirse de la presión constante del circuito. Y si, además, es al ritmo de Bad Bunny y con un micrófono en la mano, el episodio difícilmente pasará desapercibido en la antesala de Wimbledon.