Aryna Sabalenka atraviesa uno de los momentos más dominantes de toda su carrera. La bielorrusa, actual número 1 del mundo, ha arrancado la temporada con gran autoridad, enlazando títulos de prestigio en Indian Wells y Miami. Más madura, más estable y con una confianza que parece blindada, Sabalenka ha convertido su potencia habitual en una versión mucho más completa de sí misma.
Pero más allá del rendimiento deportivo, lo que más llama la atención en esta etapa es la armonía que parece haber encontrado entre la jugadora y la persona. Su vida extradeportiva, mucho más asentada, y un trabajo profundo sobre la gestión emocional han moldeado a una campeona distinta. La propia Aryna lo refleja en la extensa entrevista concedida a Esquire, donde abre la puerta a su lado más humano.

El equilibrio entre la competición y la vida
Lejos de esconder sus contradicciones, la número uno mundial las abraza como parte indispensable del proceso que la ha llevado hasta la cima. “En la pista soy agresiva, emocional, necesito serlo para sacar mi mejor tenis. Fuera soy completamente distinta”. Un contraste evidente, que ella misma reconoce y gestiona: “Estoy equilibrando estas dos personalidades realmente bien”.
No reniega del pasado, al contrario, lo abraza. “Golpeas lo más fuerte posible, sacas toda la tensión y luego la dejas ir cuando la raqueta está rota. Lo siento por Wilson…”, dijo con ironía. Pero hoy el control se ha convertido en parte de su juego: “Siempre seré yo misma, pero hay una línea más allá de la cual te conviertes en una persona terrible y no puedes cruzarla”, explicó.
“Quise dejarlo, pero me hizo más fuerte”
"En 2022 no conseguía sacar. Es algo que no le desearía ni a mi peor enemigo. Haces algo durante toda tu vida y luego, de repente, ya no te sale. Solo quieres rendirte”, declaró. Y, sin embargo, fue precisamente ahí donde se construyó la Sabalenka de hoy. “Ese periodo me hizo fuerte como nunca antes. Ahora sé que incluso sin saque puedo luchar e intentar ganar. Cuando saco pienso en el objetivo, en unos pocos puntos clave. Cuando estás relajada, sale un gran saque. Si fuerzas, solo aparece la tensión”.
Aprender de los errores
La madurez, para Sabalenka, también pasa por aprender los errores. Como tras la final perdida en Roland Garros 2025 ante Coco Gauff: “En la rueda de prensa no sabía lo que estaba diciendo. Estaba demasiado nerviosa. Luego revisé los números, hablé con mi equipo y cambié de opinión. Le escribí a Coco para disculparme”. Al fin y al cabo, el tenis es un elemento más dentro de su vida. “Durante los torneos no bebo, pero después de una gran victoria lo celebro. Es importante encontrar el equilibrio. Cortar todo en la vida no es sano, corres el riesgo de perder el control”.

