Con la inercia de un campeón

Alcaraz se impuso ante un osado Royer, que fue agresivo y descarado desde el principio hasta el final, y se cita en los cuartos de Doha con Khachanov.

Andrés Tomás Rico | 18 Feb 2026 | 21.05
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Con la inercia de un campeón. Foto: Gettyimages
Con la inercia de un campeón. Foto: Gettyimages

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Carlos Alcaraz no se cansa de ganar. El español sumó otra victoria más en un inicio de año espectacular que quiere seguir ratificando con el título de Doha, trofeo que todavía no tiene en sus vitrinas. De momento, ya está en los cuartos de final después de rendir a un valiente Valentin Royer, que quiso mirarle a la cara al español, pero su osadía duró hasta que Alcaraz dijo basta para hacerse con la victoria por 6-2, 7-5.

De nuevo en la noche de Doha y con su verde reluciente, el mismo con el que triunfó hace dos semanas en Melbourne, Carlos Alcaraz buscaba alargar su racha triunfal de este inicio de temporada, donde todavía no conoce la derrota. Y enfrente tenía a otro francés, pero este muy diferente a Arthur Rinderknech, al que batió en el día de ayer. Esta vez su rival, Valentin Royer, era mucho más intenso, menos propenso a subir a la red y más abierto a pelotear desde el fondo de pista.

Así fue la trabajada victoria de Carlos Alcaraz hoy en Doha ante Valentin Royer

Lo que ocurre es que, cuando intentas jugarle de tú a tú al número uno del mundo, que se encuentra en uno de los mejores momentos de su carrera, es una misión harto complicada. Y se vio en el inicio del duelo con un break del español que ya lo colocaba con un 3-1 en menos de 15 minutos.

Pero el francés no se rindió ni mucho menos; Royer insistió, erre que erre, en igualar la intensidad, jugar profundo y atacar antes que el murciano. De esta manera, levantó varias bolas de break en su siguiente servicio y con ese descaro cerca estuvo de devolver el break. No lo consiguió y entonces Alcaraz no perdonó.

Ante la rebeldía del galo, el número uno del mundo se vio obligado a meter una marchita más y rompía por segunda vez el servicio y con su saque, se metía el primer set en el bolsillo: 6-2 en 36 minutos.

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Un resultado más que engañoso

Si bien ese resultado era engañoso viendo el juego de ambos en el primer set, se evidenció el gran estado de forma físico y tenístico del de El Palmar. En otras palabras, ahora mismo, todo le sale bien.

Pero eso no quería decir que Royer dejara de intentarlo; el joven de 24 años seguía pico y pala intentando encontrar alguna rendija en el muro del español y gozaba de una bola de break en el primer juego del segundo set que, sin embargo, neutralizó el tenista de El Palmar.

Aun así, ese juego era una clara señal de que el francés se estaba viniendo arriba y en su siguiente oportunidad rompía por primera vez el servicio del español, que veía cómo el partido se le complicaba por el arreón del rival, que en un abrir y cerrar de ojos se ponía con 4-1 arriba en el segundo set. 

Se cabreaba Alcaraz, porque por mucho que le pusiera ganas para darle la vuelta a este set, el francés no bajaba el ritmo y le ahogaba con su intensidad. Chillaba, se lamentaba y también se animaba, pero Royer estaba siendo un auténtico dolor de muelas. De hecho, sacaba para estirar el partido hasta el tercer set, pero una vez más, salió el carácter de campeón de Alcaraz y recuperaba el break justo a tiempo para después poner el 5-5.

El número uno del mundo ya había sufrido bastante y no quería más sorpresas en un partido intenso desde la primera bola. Por ello, aprovechando esa inercia de campeón y las dudas y frustración de Royer de no haber aprovechado su oportunidad, quebraba de nuevo Alcaraz, con un precioso passing cruzado, para después hacerse con la victoria (6-2, 7-5).  Cerraba un partido mucho más complicado de lo que parecía y sofocaba la rebeldía de un loable Royer.

Un partido más, Carlos Alcaraz demuestra que aquel que ose retarlo a una batalla, debe atenerse a las consecuencias. Lo ha experimentado Valentin Royer y el siguiente puede ser Karen Khachanov.