Stefanos Tsitsipas se encuentra inmerso en un proceso de reconstrucción para volver pronto a su mejor versión como jugador. Con los problemas físicos, al parecer, como algo perteneciente al pasado, el heleno trata de recuperar sensaciones en su tenis, afilando los golpes y buscando ese extra de potencia que le permita competir con nombres como Carlos Alcaraz o Jannik Sinner. Eso sí, el bagaje de derrotas ante muchos de estos nombres, especialmente el español, hace que en ocasiones sea el aspecto mental el que delimite el techo y la proyección del heleno.
Pocos maestros mejores en esta materia que Novak Djokovic. Si toca pedir consejo o buscar a un mentor, el serbio, con el valor que le da permanecer en activo, es la mejor fuente de sabiduría posible. Y Stefanos, que de filosofía y refranes sabe mucho (no hay más que ver sus tweets programados, algunos de ellos en pleno partido), tenía muy claro que tocaba aprovechar una circunstancia única, la presencia del serbio en su tierra, Grecia.
La ruptura de Nole con su país, debido a las amenazas del Gobierno actual tras su apoyo a las protestas estudiantiles, provocó el traslado de su familia a una Atenas que ya lo acoge como si de su segunda casa se tratase. Establecido en el país heleno, con lazos culturales profundísimos con la cultura serbia (serbios y griegos se consideran hermanos por varias cuestiones históricas e identitarias que darían para otro artículo muy distinto), el de Belgrado es un apasionado de la capital griega y se considera uno más. Es aquí, claro, donde aparece Stefanos Tsitsipas... como cicerone inesperado.
Tsitsipas confiesa que una cena con Djokovic ha cambiado su perspectiva, usando el consejo del serbio para progresar
Quizás lo considere una especie de arma secreta... hasta que lo manifestó públicamente. En el podcast What's The Call, el ateniense confesó que, poco después de la llegada de Novak a Atenas, le invitó a una cena privada... que se alargó durante más de dos horas. Una noche para debatir, conversar... y en la que Stefanos sacó varias lecciones valiosas de cara a su futuro, cimentando su relación con Nole y ofreciéndole nuevas perspectivas para mejorar en pista.
"Obviamente le invité a una cena, tuvimos una noche genial que se alargó durante más de dos horas. Tenía mucha curiosidad y muchas ganas de aprender de él. Quiero aprender de verdad sobre su carrera, sobre los aprendizajes que ha obtenido a lo largo de su trayectoria, sobre sus inquietudes a nivel de salud, todas las cosas que él hace. Por suerte, hubo muchísimas lecciones valiosas y mucha información fantástica que saqué de aquella cena. Novak es un tipo muy interesante con quien conversar a un nivel profundo. Me lo pasé muy bien con él", afirmaba con convicción el griego.
También remarcó Stefanos lo complicado que puede ser pasar momentos así, en compañía, dentro de un circuito que te empuja, prácticamente cada día, a ser más competitivo que aquel con quien te cruzas en el vestuario. En definitiva, una noche que quiere ser un punto de inflexión para el heleno, inmerso en un carrusel de resultados, incapaz de encadenar las victorias necesarias para volver a la zona noble del ranking ATP. Quizás el tiempo, junto al propio Djokovic, sea el mejor consejero para lograrlo.

