Estupor, sorpresa, incomprensión general e indignación por parte de Alexander Zverev. Eso es lo que se vivió en el descanso del noveno juego del tercer set en semifinales del Open de Australia 2026, cuando Carlos Alcaraz empezó a sufrir calambres y solicitó un tiempo médico que le fue concedido. En teoría, no se puede recibir atención por sufrir calambres, pero hay un asterisco en el reglamento que fue el que habilitó la maniobra.
Las alarmas se dispararon cuando Carlos Alcaraz empezó a resentirse de problemas físicos y a mostrar una evidente rigidez muscular. Campeaba en el marcador del tercer set un 4-4 y el murciano sacaba. Estaba muy cerca del triunfo, pero a la vez, muy lejos a tenor de cómo empezó a sufrir de incontrolables calambres. El calor incesante, la radiación del sol austral y el esfuerzo físico se dejaron notar en el cuerpo del tenista español, que tras sacar adelante de forma mágica ese juego, pudo recibir atención médica.
Hay un anexo en la normativa que habilitaba a atender a Alcaraz por calambres debido a un factor clave
Pero, ¿cómo pudo ser? Los buenos aficionados al tenis son plenamente conscientes de que existe una norma por la que los tenistas acalambrados no pueden recibir atención médica. Eso mismo lo sufrió Alcaraz en sus propias carnes hace unos años, cuando colapsó en su duelo ante Djokovic en semifinales de Roland Garros. Por este motivo, al ver al fisio en pista y comprobar que Marijana Veljovic concedía al español un Medical Time Out, Zverev empezó a protestar airadamente.
"No puede recibir atención médica por calambres, esto es una vergüenza. Estáis protegiendo a estos tipos", llegó a soltar el germano, que no quiso escuchar luego las explicaciones de la juez de silla. En caliente, hubiera sido difícil que Sascha entendiera el apéndice al que se acogió la umpire del partido para habilitar ese tiempo médico y que pudo haber hecho más llevadera la transición de los calambres a Carlitos. La clave se centra en lo sucedido unos minutos antes.

La mayoría de los espectadores no se percataron, pero lo cierto es que en el descanso de 3-2 en ese set, Carlos se encontró mal, sufrió un gran malestar y vomitó en su toalla. Eso fue percibido por la juez de silla, consciente de que el español podía estar empezando a sufrir problemas médicos asociados al calor. Por ese motivo, cuando vio que empezaba a acalambrarse, autorizó al fisio y al médico entrar en la cancha, ya que los calambres podían ser parte de un fallo multiorgánico asociado al calor.
Zverev se quejó amargamente y recibirá esta explicación del Open de Australia 2026
"En casos en los que haya dudas de cuál es el problema del jugador, será el Doctor o el Fisioterapeuta quien decida si se le puede atender o no. Si el Doctor o el Fisioterapeuta considera que el jugador tiene una enfermedad asociada al calor y el músculo acalambrado es una manifestación de ello, puede ser tratado por esos calambres como parte del tratamiento recomendado para tratar el golpe de calor", reza el apéndice de la normativa empleada en el Open de Australia 2026.
De hecho, Carlos Alcaraz recibió una pastilla, no sabemos si relajante muscular o antiinflamatorio, así como diversas sustancias para hidratarse, como el zumo de pepinillo. Si hubiera ido a más su malestar, le habrían tenido que tomar las constantes vitales para comprobar que no estaba al borde de un problema respiratorio o cardíaco mayor. Por tanto, Alexander Zverev es lógico que se quejara, pero la explicación que recibirá por parte de la organización del Open de Australia 2026 será esta.

