En el tenis, como en cualquier deporte, hay que andar con pies de plomo con los jóvenes talentos, pero Emerson Jones ha dado motivos al tenis femenino para ilusionarse con un nuevo diamante en bruto. Con tan solo 17 años, la tenista australiana ha debutado en el cuadro final del WTA Brisbane 2026 imponiéndose a Tatjana Maria por un doble 6-3, frente a un público volcado con la causa.
La tenista local tenía toda la presión encima, ya que jugaba en la Pat Rafter Arena. Una pista central con todas las miradas puestas en una chica que hace apenas medio año estaba jugando el cuadro de Wimbledon júnior, y que más allá de una wildcard al WTA Adelaida y al Open de Australia 2025 no había jugado más que torneos ITF y el Challenger de Canberra en dos ocasiones. Tras ganar a la número 45 del mundo, Emerson se medirá en segunda ronda a Liudmila Samsonova, número 17 del ránking WTA.
El cambio en el juego de Emerson y la experiencia del año pasado
Lo más sorprendente no es la victoria en sí, sino la manera de ganar. El juego de Emerson es pura agresividad, generando winners y subiendo a la red cuando hace falta para cerrar los puntos. El año pasado en Adelaida también pasó de primera ronda tras vencer a Xinyu Wang, pero lo que ha cambiado respecto a este 2026 es la madurez en su tenis.

De hecho, antes de comenzar el torneo Emerson fue preguntada en rueda de prensa por este cambio, que le ha permitido ascender hasta el puesto número 147 del ránking. "Jugué en Adelaida el año pasado y quizá vuelva a hacerlo este año. Nunca me había enfrentado a una jugadora del top 100 o del top 50, y pude jugar contra dos, así que creo que esa experiencia me da un poco más de confianza este año para creer en mí misma y ganar un par de rondas", revelaba.
Emerson habla de la presión sobre su figura
Las expectativas sobre su figura han crecido, al igual que la presión sobre sus hombros, pero Emerson sabe que es joven y esto es una carrera de fondo, por lo que se lo toma con filosofía. "Realmente no me presiono demasiado, y aquí no hay presión para que gane el torneo. Solo estoy muy emocionada por jugar. Mi objetivo este año es mejorar mi clasificación, e intentar creer en mí misma, en que puedo ganar un par de rondas en estas oportunidades que se me están brindando".
Al igual que el año pasado, donde cayó contra Elena Rybakina en primera ronda por un doble 6-1, Jones ha vuelto a recibir este año una wildcard para el cuadro final del Open de Australia, y al ser preguntada sobre si ha pensado en ello ha tenido que sincerarse. "Lo he pensado un poco -sonríe-. Me están dando wildcards en bastantes torneos importantes, y estoy intentando no adelantarme demasiado", reconoció. Sin pausa, pero sin prisa.
Barty, el ejemplo a seguir para Emerson
Además, la suerte que tiene Emerson es que tiene a gran cantidad de tenistas australianas en el circuito que le están poniendo las cosas más fáciles a la hora de adaptarse a tanto cambio. "Me han acogido desde que era pequeña y han sido muy amables conmigo. Es genial tenerlas aquí en torneos como este, me hacen sentir muy cómoda", reconocía.
Sin embargo, Emerson tiene una referencia en la que se fija a la hora de soñar a lo grande, a pesar de que ya esté retirada: Ashleigh Barty. "Ves cómo jugaba Ash y la confianza que tenía en la pista, es una locura. Ver a esas mujeres es realmente inspirador. Hace dos años cuando le envié un mensaje antes de ir a Wimbledon, y realmente me quedé con el consejo que me dio. Fue muy especial escuchar eso de ella".
Emerson tiene el talento y el espejo correcto en el que mirarse para hacer cosas grandes en el circuito, por lo que ahora está por ver si la joven australiana será capaz de manejar todos los factores que engloban ser un diamante en bruto en este deporte para dar un paso al frente y justificar todas las expectativas que hay puestas en su tenis.

