Alex de Miñaur cierra otra temporada en el top-10. Consistencia, regularidad, tesón, fuerza de voluntad: son cualidades que definen a uno de los mayores trabajadores del circuito, un tipo capaz de maximizar todas sus armas y ofrecer mejoras en su tenis prácticamente año tras año. Todo ello se convierte en un cóctel perfecto que le parapeta a superar sus metas con asiduidad, acercándose a su techo como jugador con frecuencia y redefiniendo sus próximos objetivos.
Como miembro bien establecido del top-10, Alex sabe que las oportunidades de mejorar pasan por detalles prácticamente microscópicos. Pequeñas soluciones que te permitan encontrar resquicios contra los mejores, especialmente en grandes partidos. En una charla con Esquire, el oceánico apunta al aspecto mental como la barrera más importante que establece diferencias entre la absoluta élite del circuito ATP.
"Llegas a un cierto nivel en el que todo el mundo sabe cómo jugar a este deporte, todo el mundo es superprofesional y compite realmente bien. Buscas el más mínimo margen frente a tus rivales. Conforme te acercas a lo más alto, esos márgenes son más y más pequeños. Buscas maneras de mejorar, pero es más duro de lo que te puedas imaginar. Mucho de lo que busco mejorar es mental. Tengo que llegar a un punto en el que crea en mí mismo tanto como lo hace mi equipo. Tienen tanta confianza en mí mismo y en mi nivel, que debo igualar esa energía", confiesa Demon, conocido por una autocrítica y autoexigencia que pocos igualan en el circuito.
Esa autoexigencia, en ocasiones, puede inducir al autosabotaje, convencerle de que no es lo suficientemente bueno, un problema recurrente al que de Miñaur se enfrenta prácticamente cada gran torneo. "A veces soy demasiado duro conmigo mismo. No me doy el suficiente crédito. Debo darme cuenta de que sí, soy lo suficientemente bueno, de que soy capaz de hacer cosas muy especiales en este deporte, y de que depende de mí mostrarlas o no".

¿Cómo convertir esas palabras en acción? La única fórmula que conoce el australiano es la del trabajo duro, su gran vehículo para llegar al actual que ocupa ahora mismo. "Mi mentalidad es: la mejora y el progreso seguro que no van a ocurrir si no te esfuerzas y trabajas duro. Sí, puede que lo hagas todo bien y, aún así, los resultados no lleguen. Sin embargo, hay muchas más posibilidades de que esos resultados lleguen si verdaderamente trabajas duro". Una filosofía perfecamente resumida y que encapsula a las mil maravillas el carácter de Alex.
De Miñaur confiesa cómo ha utilizado comentarios de haters a su favor y desvela la clave para rendir como tenista
Esa constante búsqueda del equilibrio entre exigencia y orgullo por su trabajo ha definido el último tramo de la carrera de de Miñaur. Una pelea constante que tuvo dos partidos que él mismo señala como muy complicados: la derrota en cuartos de final del US Open ante Auger-Aliassime ("Ojalá hubiese jugado como si fuese cualquier otro partido y no unos cuartos de final de Grand Slam", señala sobre dicho encuentro) y su última derrota en Copa Davis, contra Raphael Collignon, en la derrota ante Bélgica en el mes de septiembre. ¿Cómo recuperarte de encuentros tan dolorosos? La clave, según Demon, es tener "una memoria de pez".
"Recuperarme de ciertas derrotas me solía costar muchísimo. Nunca he sido el mejor perdedor. Sin embargo, he aprendido que juegas miles de partidos en tu carrera. Cada semana te topas con una nueva prueba y con una nueva oportunidad, así que se trata de tener una memoria de pez", confiesa con ironía un tipo acostumbrado a romper las barreras que el público le ha impuesto. "Todo el mundo tiene una opinión y dirá cosas sobre ti. Eso lo he utilizado a mi favor: si la gente no tiene cosas positivas que decir de mí, lo utilizaré como gasolina y deseo de cerrarles la boca".
Por último, es imposible no hablar de su próximo gran desafío: el Open de Australia 2026, donde volverá a ser la gran esperanza local para acercarse a un ansiado y anhelado Grand Slam. "No es ningún secreto que allí es donde mejor quiero jugar. Quiero jugar bien delante de mi gente. Cada año siempre hay expectativas, y conforme ganas un par de partidos, el ruido exterior cada vez más grande. Está bien, eso significa que estás haciendo las cosas bien". Con apenas semanas de preparación por delante, solo queda recordar sus máximas: quién sabe si la gran sorpresa de 2026 habla inglés -y español- y se llama Alex de Miñaur.

