Kei Nishikori continúa bajándose de los torneos. Primero fue en el Conde de Godó, donde recibió una invitación, después le siguió Roma, se retiró en la segunda ronda de Ginebra y renunció a Roland Garros, y cuando estaba preparando la gira de hierba, ha anunciado que no estará presente en Wimbledon. El japonés, que llegó a ser número cuatro del mundo, suma diferentes lesiones en los últimos años que le ha impedido mostrar el tenis que todavía tiene en su raqueta.
Y digo todavía por qué el año pasado, tras caer en primera ronda de Wimbledon 2024, encadenó una serie de buenos resultados y juego en diferentes torneos. Llegó a los cuartos de final del Masters 1000 de Canadá, no compitió en el US Open y se fue a jugar varios Challengers de tierra batida en septiembre. Volvió a competir de nuevo contra los mejores (cuartos de final en Tokio y segunda ronda en Shanghai). Y a finales de año disputó de nuevo Challengers y alcanzó las semifinales en el de bratislava y levantó el título en el de Helsinki, algo que no ocurría desde 2019.
Un 2025 que prometía
Pasó del número 581 al 132 en cuatro meses y las sensaciones de cara al 2025 eran más que positivas, e incluso se acentuaron cuando llegaba a la final del ATP 250 de Hong Kong en la primera semana del año. Con este resultado regresaba al Top 100, concretamente al puesto 76 y con la muestra de que por mucho que tuviera 35 años, si las lesiones le respetaban podría convertirse en un fijo en la parte noble de la clasificación y poder luchar por títulos, además de volver a ganar a jugadores del Top 10 y Top 20.
A partir de entonces los resultados no fueron tan positivos, pero se mantenía en el top 70 y llegaba la gira de tierra batida, donde levantó dos veces el título del Conde de Godó (2014, 2015). De hecho, recibió una invitación para el cuadro final de Barcelona, pero fue entonces cuando la espalda le volvió a mandar avisos y las pesadillas de las lesiones volvían a hacer acto de presencia.
En un principio parecían simples molestias porque jugó en Madrid, aunque cayó en segunda ronda ante Denis Shapovalov, pero después tuvo que renunciar a jugar en Roma. Volvió en Ginebra, pero en su segundo partido la espalda le volvió a mandar un aviso y esta vez en forma de lesión porque se veía obligado a renunciar a jugar en Roland Garros.
No había grandes expectativas puestas en Nishikori durante la gira de hierba, pero su baja confirmada para Wimbledon ratifican que el japonés sigue arrastrando esa lesión en espalda. Habrá que ver si consigue recuperarse para la gira de pista dura de Estados Unidos y todavía nos muestra el gran tenis que todavía posee y que maravilló al mundo del tenis a mitad de la década del 2010.
Habrá que disfrutar todo lo que se pueda del nipón porque las señales evidencian que la retirada es una opción más que posible, si se tiene en cuenta su historial de lesiones en los últimos años. Operación de cadera en 2022, problemas en el tobillo y rodilla izquierda en 2023, y molestias en el hombro y espalda en los últimos meses hacen que el japonés pueda estar pensando en una retirada, como él mismo confirmó en 2023, después de sufrir la operación en la cadera. Su intención es seguir jugando al tenis, pero el destino, y las lesiones, le empiezan a enseñar de forma cada vez más inevitable el camino hacia la retirada.

