Nada se puede reprochar a Carlos Alcaraz en la presente campaña, habiendo sido capaz de sumar dos nuevos títulos de Grand Slam con tan solo 21 años y confirmar la gestación de un tenista legendario. La competencia de Sinner y cierta irregularidad en su rendimiento han hecho que, a pesar de ganar Roland Garros y Wimbledon, no finalice el año como número 1 del mundo. ¿Cuántas veces ha pasado algo así en la historia del tenis?
Echar la vista atrás permite entender mucho mejor el presente y poner en valor lo que se está presenciando. Lo lógico en el circuito es pensar que un ganador de dos torneos de Grand Slam termine el año en lo más alto del ranking ATP, pero el deporte ofrece intrincados escenarios. Uno de ellos es el caso muy poco habitual de que dos jugadores se repartan equitativamente los majors en una misma temporada, como han hecho Carlos Alcaraz y Jannik Sinner este año, abocando a alguno de ellos a engrosar una lista muy reducida de tenistas que ganaron dos Grand Slam y no terminaron como número 1 esa temporada.
- Los Juegos Olímpicos y las lesiones han ralentizado a Alcaraz en su ganancia de puntos en el ranking
Para encontrar el primer caso hay que irse a 1977, año en el que Guillermo Vilas salió campeón en Roland Garros y US Open. Lo más curioso es que el argentino ni siquiera llegó a ser número 1 alguna semana, algo que investigaciones recientes ponen en duda, afirmando que el sistema de puntuación de la ATP tuvo errores en esos tiempos, privando a Vilas de un privilegio que se ganó a pulso en la pista. Fue Jimmy Connors quien tuvo el honor de liderar la clasificación a final de temporada.
Al año siguiente volvió a darse una situación similar, siendo el protagonista en ese 1978 uno de los mejores jugadores de la historia, como es Björn Borg. El sueco logró uno de sus famosos dobletes en Roland Garros y Wimbledon, pero eso no le bastó para alzarse en lo más alto del ranking a final de temporada ya que la regularidad de Jimmy Connors y su triunfo en el US Open, le valieron conquistar la cima de la lista y privar al sueco de un privilegio que experimentaría hasta en dos ocasiones.
Transcurrieron cuatro años hasta volver a vivir una situación similar, en 1982, esta vez de la mano de Jimmy Connors. ¿Justicia poética? El verdugo de Vilas y Borg vivió en sus propias carnes la frustración que él mismo había generado en años anteriores, al ver cómo sus títulos en Wimbledon y US Open no eran suficientes para desbancar del número 1 a John McEnroe, que terminó en esa posición a pesar de no haber ganado ni un solo Grand Slam en dicha campaña. Sin embargo, salir campeón de cinco eventos y llegar a instancias finales en los torneos más importantes, fue su aval para conquistar la cúspide de la clasificación.
Llegamos ya al 1989, la temporada más gloriosa de Boris Becker, ese carácter único y talento genuino que puso patas arriba el circuito con su particular estilo de juego y que conquistó ese año la gloria tanto en Wimbledon como en el US Open. A pesar de ello, se topó con la versión más solvente de Ivan Lendl, que fue campeón en diez torneos esa temporada, entre ellos, el Open de Australia. Lo más curioso es que el alemán nunca consiguió terminar una temporada como número 1.
- Ha habido otros ocho años en los que se ha dado una situación similar a la de este 2024
Aunque parezca mentira, para encontrar el siguiente caso hay que irse ya al siglo XXI, y bien entrado en él. Aterrizamos en el 2016, en plena época dorada del Big 3 y vemos cómo la primera mitad de año esplendorosa de Novak Djokovic no tuvo la continuidad anhelada en el tramo final de año y surgió la figura de Andy Murray. El escocés ofreció el mejor tenis de su carrera después de conquistar Wimbledon y cuajó unos últimos meses impresionantes, ganando en Shanghái, París y ATP Finals, y conquistando un total de nueve títulos.
El caso más comparable al de esta temporada es lo que sucedió en 2017, con Roger Federer repartiéndose la gloria con Rafael Nadal, en lo que supuso un resurgimiento milagroso del suizo. Ambos aprovecharon la ausencia por lesión de Djokovic para rememorar esos lejanos tiempos entre 2005 y 2007, cuando todos los éxitos recaían en manos de uno u otro. En esta ocasión, fue el suizo quien terminó claudicando ante la mayor consistencia de Rafa durante toda la temporada.
Tan solo dos años después, en 2019, se repetiría una situación similar, pero esta vez con Novak Djokovic como protagonista. El serbio fue campeón en el Open de Australia y Wimbledon, pero vio cómo los éxitos de Rafael Nadal impedían que terminara el año en lo más alto. Uno de los dos tenía que claudicar y entrar en esta lista, ya que como también sucedió en 2017, sendos protagonistas en cad temporada ganaron dos títulos de Grand Slam cada uno.
Como último precedente antes de lo de este curso, encontramos el caso de 2022, que se antoja tan doloroso como fácilmente interpretable. Una versión descomunal de Rafael Nadal a inicios de año, llegando invicto a la final de Indian Wells, parecía que arrasaría con todo. Sin embargo, una lesión en una costilla, problemas en su pie posteriormente y la rotura abdominal sufrida en cuartos de final de Wimbledon ante Fritz, acabaron no solo con su anhelo de ser número 1 a final de ese año, sino con su carrera deportiva a la postre. Fue Carlos Alcaraz quien, aprovechando la imposibilidad para Djokovic de competir en Estados Unidos, terminó el año en lo más alto del ranking ATP.
En definitiva, lo que ha sucedido en este 2024, con Carlos Alcaraz viéndose privado de terminar la temporada como número 1, no es un caso único en la historia del tenis, pero sí una situación poco habitual. Su pulso con Jannik Sinner ha sido apasionante y está por ver cómo se desarrolla una rivalidad simbiótica para ambos, así como si se puede filtrar entre ellos otro gran competidor que opte a corto, medio y largo plazo a éxitos tan rotundos como ganar torneos de Grand Slam y terminar en lo alto del ranking ATP algún año.

