Flavio Cobolli ha pasado de ser un irreverente, irregular y talentoso italiano a ser un nombre verdaderamente consolidado en la élite ATP. El talento siempre se hace paso y el italiano lo demuestra en cada torneo, siendo poseedor de una fantástica polivalencia en su tenis que le está permitiendo brillar en casi todos los tapetes. No muchos esperaban una progresión tan rápida: ha pasado por la derecha a muchos de sus compatriotas, y en este ATP Shanghái 2024 ha certificado su entrada al top-30, confirmando que se encuentra en el pico más alto de su evolución.
Una evolución que ha sido centelleante: hace no tanto, allá por el mes de enero, Flavio afrontaba el Open de Australia fuera del cuadro principal. Se quedó a apenas un paso de acceder de forma directa, pero tuvo que afrontar una fase previa por la que caminó con paso firme, demostrando que había sumado un grado de madurez más de cara a este 2024. Parte de esa madurez se gestó en su última pretemporada, donde entrenó con asiduidad junto a Carlos Alcaraz en la Academia de Ferrero.
Fueron semanas en las que Flavio no solo sumó ritmo de bola ante un gran campeón, sino que presenció en primera persona una profesionalidad cuidada al detalle. Y eso le hizo pensar. Se acabó el McDonald's, se acabaron los entrenamientos al 70%: era hora de darlo todo para acercarse a ese nivel. Cuando el orden y la constancia hacen acto de presencia, el talento se libera de forma instantánea. Y eso le ha sucedido a Cobolli en este 2024, que comenzó pasando la fase previa y llegando a tercera ronda de dicho Open de Australia y quiere terminar, parece, reclamando su posición entre los 25 mejores del mundo.
UN FUTURO PROMETEDOR... Y UN POSIBLE PUNTO DE INFLEXIÓN
Por el camino quedan resultados de entidad (primera final ATP en un 500 como Washington), victorias ante jugadores insignia (cinco triunfos ante top-20 en lo que llevamos de año) y un torneo, Shanghái, que le pondrá en una situación soñada. Cobolli se medirá por primera vez ante Novak Djokovic; el italiano ha reconocido en repetidas ocasiones que el serbio ha sido su ídolo en su etapa formativa, lo que aporta un extra de motivación de cara a un partido en el que Flavio podría enseñar al mundo por qué ha evolucionado tanto este año.
"Djokovic ha sido mi ídolo desde que empecé a jugar al tenis. Veía vídeos de él y de sus partidos, incluso ahora todavía me sigo yendo a la cama viendo vídeos de sus mejores golpes. Quiero divertirme al máximo; hoy tenía mucha motivación por derrotar a Wawrinka ya que tenía muchas ganas de jugar mañana contra Nole. Tendré una gran oportunidad y la quiero disfrutar", señalaba un ilusionadísimo Cobolli antes de la cita. La preparación no será fácil: tras tumbar a Stan en una auténtica maratón, Flavio dispondrá de menos de 20 horas para descansar y engrasar la maquinaria de cara al partido más especial de su carrera. ¿Logrará dar el gran golpe?

