Jannik Sinner regresaba al circuito ATP en el día de hoy y las circunstancias que rodeaban a su debut en el ATP Pekín 2024 frente a Nicolás Jarry eran, cuanto menos, especiales. Se trataba de su primer encuentro desde el inolvidable US Open 2024 en el que conquistó su segundo Grand Slam, su primer encuentro junto a Marco Panichi y Ulises Badio, su nuevo equipo en el plano físico... y su primer duelo, también, desde el desafortunado fallecimiento de su tía Maggi, a quien dedicó el triunfo en Nueva York.
Por ello, cuando Jannik selló una sufrida victoria en tres mangas, su primera reacción fue mandar un beso al cielo. La dedicatoria estaba cargada de simbolismo y, a pesar de mantener el rictus impertérrito que le caracteriza, también de mucha emoción. Pocos tenistas esconden tanto en pista sus emociones como el italiano, pero ni tan siquiera ese dato evitó un precioso gesto. Eso sí, en la entrevista postpartido Sinner regresó a su sello más característico: hablar de tenis, tenis y tenis.
"Él jugó a un gran nivel. En el primer set me costó muchísimo restar su servicio, y él sí que consiguió romper el mío. Simplemente traté de resistir mentalmente, de seguir ahí. La primera ronda de cualquier torneo nunca es fácil, y él jugó muy bien, es un tenista muy duro de enfrentar. Estoy feliz con mi actuación y, especialmente, con cómo cerré el partido. Mi primer saque estuvo a un buen nivel, el segundo tengo que mejorarlo un poco. Él restó con mucha agresividad, así que no fue fácil. Después del US Open hemos trabajado muy duro, hemos cambiado algunas cosas, pero estoy contento con el proceso".
56-5 DE BALANCE Y EMOCIÓN EN SU EQUIPO DE TRABAJO
Esta victoria mejora el currículum de Sinner este año a un impresionante 56-5. Solo cinco derrotas a lo largo de la temporada, ninguna de ellas antes de los cuartos de final; es un balance sensacional que ilustra la evolución de Jannik como jugador. Una evolución, por cierto, que comenzó en estas pistas de Pekín, donde se alzó con el título en 2023 para acabar firmando un final de temporada imperial, con apenas dos derrotas en su cuenta.
Ahora toca defender todos esos puntos... y nada mejor para ello que rodearte de los mejores. Es el primer torneo en el que Sinner cuenta en su equipo de trabajo con Ulises Badio y Marco Panichi, un binomio que trajo innumerables éxitos a Novak Djokovic y que ahora zarpan en un nuevo proyecto con un ganador nato. Precisamente Panichi no pudo contener su emoción por volver al ruedo, y escribió unas sentidas palabras en su Instagram personal: "Es increíble como después de tantos años de competición, de adrenalina, de confirmación sobre si el trabajo hecho está dando sus frutos o no... en una palabra, como el deporte puede emocionarte como si fuese el primer día. Agradecido por todo esto", escribió el preparador italiano, a quien se vio gesticular en bastantes ocasiones desde el banquillo.

