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Carlos Alcaraz, un tenista especial, para lo bueno y para lo malo

Analizamos los motivos que han podido ocasionar la derrota del español en el US Open 2024 y sus próximos retos para remontar el vuelo.

Carlos Alcaraz, reasons and solutions to what happened at the US Open 2024. Photo: gettyimages

Los genios son únicos en su especie y hay que aceptarlos como son. Carlos Alcaraz no es perfecto, por mucho que nos afanemos en considerarlo un tenista indestructible cuando despliega su mejor versión. A sus 21 años, tiene margen para solventar los males que han condicionado algunos tramos de su carrera hasta ahora y este US Open 2024 puede ser punto de inflexión en su trayectoria.

Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra. Con esta frase bíblica puede sintetizarse perfectamente la manera en que debemos interpretar la derrota de Carlos Alcaraz en este US Open 2024. Duele mucho porque nunca habíamos visto al español perder en primeras rondas desde que asaltó la élite, escuece porque la posibilidad de engrandecer aún más una temporada legendaria se desvanece, y preocupa porque vemos cómo el bloqueo mental del murciano en el tramo final de cada temporada no solo no se ha resuelto, sino que se ha agudizado y adelantado en el tiempo. Pero algo así le ha ocurrido a todas las leyendas de nuestro deporte, sin excepción.

- ¿Cómo podemos interpretar el bloqueo mental de Alcaraz en este US Open 2024?

Achacar al cansancio físico y mental este desplome del murciano es factible, pero hay que poner un asterisco. Y es que muchos se echarán las manos  la cabeza al ver que Carlitos ha disputado 48 partidos en lo que va de temporada y que tuvo una gira sobre tierra muy relajada. ¿Es una carga competitiva suficiente como para hacer que un chaval de 21 años colapse de esta manera?

Objetivamente no, pero si analizamos el estilo de juego y la personalidad del español, así como el contexto del tenis y la forma de vida actual, podamos entender algo más esta inexorable tendencia a hundirse moralmente después de grandes retos. Lo que está claro es que concatenar dos Grand Slams ganados y una cita olímpica tan especial como la que se vivió, ha terminado sumiendo a Carlitos en una huida hacia delante. Pero la magia no se puede forzar, sino que solo surge libre y espontáneamente cuando la mente está sana.

No es igual la vida y el tenis que hace 10 o 20 años. El deporte es cada vez más veloz, más potente, la exigencia física es descomunal y 50 partidos al ritmo actual pueden equivaler a muchos más en épocas pasadas. Además, no se puede obviar que todo lo que rodea a un tenista de élite actualmente, como acuerdos publicitarios millonarios, intereses comerciales y redes sociales, hacen que el contexto sea distinto. 

Vivimos en el mundo de la inmediatez, del aquí y ahora, de la dificultad para entender procesos que conduzcan a metas a largo plazo, del pasar de héroe a villano en un pestañeo. Todo es sensible de ser juzgado de manera sumarísima, tanto para bien como para mal, y valores como el sacrificio o la paciencia no son tan sencillos de alcanzar para alguien de 21 años, si comparamos estos tiempos respecto a los de cuando emergió el Big 3, por ejemplo.

- El español buscará recuperarse en un tramo final de temporada repleto de desafíos ilusionantes

Empezamos a entender la idiosincrasia de un Alcaraz que es único en su especie. Un jugador capaz de ganar 4 Grand Slams y 5 Masters 1000 con 21 años, pero también de no encontrar la manera de culminar una temporada compitiendo sin altibajos espectaculares. Hay grandes torneos del calendario que, prácticamente, no han conocido el tenis de Carlitos. Montecarlo, Roma, Canadá, Shanghái o París-Bercy son territorio prácticamente inexplorado para la mejor versión de un chico que suele reponerse con orgullo de sus malos momentos y que necesita tomar decisiones después del US Open 2024.

Muchos reclaman que reduzca su calendario, pero lo cierto es que citas como la Laver Cup y el Six Kings Slam aparecen en su hoja de ruta en este tramo final de campaña, al igual que eventos prescindibles como los de Pekín y Basilea. No parece la mejor receta para un joven que ha de entenderse a sí mismo y aceptar que, quizás, no sea una cuestión de madurez la conquista de la regularidad, sino una virtud difícilmente alcanzable para él y sobrevalorada si es capaz de exprimir tan bien como lo ha hecho este año sus buenos momentos.

Campeón de Indian Wells, Roland Garros y Wimbledon. ¿Alguien puede reprochar algo a Carlitos? Algunos clamarán por la necesidad de ofrecer siempre una buena imagen, de ser consistente y tener actitud fiera en cada evento. Pero, ¿y si eso no fuera compatible con la genialidad imparable del murciano? En cualquier caso, sacar conclusiones catastrofistas a una edad temprana no tiene sentido, y solo queda mirar al futuro y tomar decisiones responsables.

Si necesita descansar y alejarse del tenis unos meses, que lo haga. Tiene margen para tomar unas semanas de descanso y volver con las pilas cargadas para hacerse presente en un tramo de temporada en el que hay aún muchas cosas en juego. Los Masters 1000 de Shanghái y Paris-Bercy deberían ser retos ilusionantes para un Carlos Alcaraz que vagó sin rumbo por ellos el pasado año, mientras que las ATP Finals 2024 podrían erigirse en una gran meta para él, sin olvidarnos de la Copa Davis. Valoremos esta derrota como lo que es; una decepción, un tropiezo importante, pero también una oportunidad para seguir aprendiendo de sí mismo y un acicate para volver a desplegar su mejor tenis antes de que acabe el año.