No fue el partido más brillante, sí el que más aprendizaje puede darte. Carlos Alcaraz volvió al desierto de Indian Wells 2024, una de sus plazas predilectas en el circuito, dejando a un lado sus molestias físicas, sin mostrar debilidad en el tobillo y aprendiento a cocinar con mesura un partido muy complicado. Se dejó el primer set ante Matteo Arnaldi, pero limpió y ordenó su juego, retrasó su posición para darse más espacio al resto y comenzó a maniatar al italiano, algo irregular tras el bajón de adrenalina después del primer set (6-7(5), 6-0, 6-1).
El español comenzó el partido con un plan muy claro: atacar sin piedad los segundos saques de Arnaldi. Colocándose casi tres metros por encima de la línea de fondo, los resultados eran mixtos: algún que otro chispazo, pero demasiados errores que impactaban de forma directa a un tenis irregular. Matteo percutía constantemente un revés cruzado tocado y, sobre todo, reaccionaba con premio al primer break en contra: la contrarrotura minó las sensaciones de Alcaraz, que confirmó su desorden en un tiebreak en el que dos errores no forzados con la derecha terminaron de cavar su tumba.
REACCIÓN DE CRACK
Pero Carlitos tenía claro que su inicio en el desierto sería un aprendizaje muy valioso. Una ruta escénica por un escenario en el que las enseñanzas, que llegaban a cuentagotas en la dirección de Ferrero desde el box, eran lo más importante en el día de hoy. Carlos cambió su posición al resto y comenzó a jugar con profundidad y altura los primeros golpes del intercambio, cortando el grifo de puntos gratis del italiano y obligándole a desempeñarse con más valentía desde el fondo. Y ese Carlos más cerebral, jugando con alturas y velocidades en una pista que te lo recompensa, no dejó de volar.
El 6-0 y 6-1 quizás pueda ser bastante duro para Arnaldi, que no ganó ninguno de los juegos parejos desde el inicio del segundo set, pero demostró que Alcaraz va por el buen camino para recuperar la esencia del jugador que sorprendió al mundo. Por lo pronto, el debut está lleno de noticias positivas: el tobillo no muestra síntomas de dolor, fue capaz de limpiar y ordenar su tenis conforme avanzaba el tiempo y aprendió a ganar tirando de un plan diferente al inicial, algo que le llevamos reclamando mucho tiempo. Por lo pronto, la travesía en el desierto encuentra un oasis con mucha agua... hasta que llegue Felix Auger-Aliassime en tercera ronda, su próximo compromiso.

